Ahora mismo me está contando las miserias de su vida. De la vida misma. Ama al prójimo como a ti mismo, dijo. ¿Pero en verdad lo hemos intentado? ¿tenemos siquiera la posibilidad de acercarnos a este ideal? Ser bueno, ayudar al prójimo, ponerse en el lugar del otro. Tanta gente que sufre.
Yo no esperaba ser bueno o intentarlo siquiera, más bien me refugio en el automatismo: trabajo, consumo, sobrevivo. Me dedico a mi familia cercana. Me las arreglo bien, no falta nada pero nada sobra. Tampoco consumo tanto. Lo que más comida. Vivo bien, tranquilo, no cargo con ningún pesar. ¿Pero la señora Clarita?
Son las 21:00 y suena el teléfono, que hay una mujer ecuatoriana de 65 años, trabajadora inmigrante, ilegal. Que le han tirado cloro en la cara, que no tiene donde pasar la noche, que no habla el idioma, y que quizá Juan pueda ayudarla... pues que se venga. Pues la voy a buscar al hospital. Pues la recojo con su ojito lleno de pus, secretando el dolor, la injusticia y las consecuencias de una aventura ingrata.
La señora Clara se vino a Israel a buscar trabajo, con sus 65 años y quizá 90 kilos y 100 dólares en los bolsillos. Se consiguió alojamiento hasta que la botaron, luego le salio un trabajo para cuidar a una anciana de noventa. Y la viejita que no habla castellano y Clarita ni un carajo de hebreo. Que la viejita se pasea toda la noche y se levanta de madrugada pidiendo masajes. Clarita ni duerme. Clarita se toma la cabeza, mira hacia el horizonte mientras yo la pienso escribir.
La nuera de la vieja se la lleva los sábados a limpiar la casa, que limpieme esta terraza a pleno sol, sol de infierno, que pase la esponya, que así no se hace, que el cloro se lanza así, así y asimismo se lo derrama en el cuerpo. Clarita sale corriendo, que no exagere que no es pa tanto, Clarita se da a la fuga, milagrosamente cruza la ciudad y llega hasta la embajada de Ecuador a pedir ayuda, que como es ilegal que vaya donde los Médicos por los Derechos Humanos, una tanda de voluntarios que ayudan a la gente, y han sido ellos quienes nos han contactado, hace ya cinco días.
Llamamos a la patrona pa que le pague lo que le debe, la doña se enfurece y dice que no piensa pagarle y que no quiere saber nada de ella ni de nosotros. Que la denunciaremos. Que no le importa la multa que plata es lo que más tiene, que prefiere pagar las consecuencias ante la ley pero no darle un peso a esa mujer. La convencemos y acepta pagarle los días trabajados más no la debida compensación. Pero que no quiere ni vernos ni que la llamemos y que solo a Bety le entregará el dinero y las pertenencias que dejó doña Clarita en su casa. Es Jueves y quedamos pal domingo. Es domingo y dice que no que mañana. Pero mañana Bety termina de trabajar a las 7 de la noche y como diablos lo hacemos...y en eso estamos.
Mientras tanto tenemos que ayudarla a volver a Ecuador. La registramos en el programa de deportación voluntaria de la migra. Dicen que no antes de dos semanas si es que.
Mientras tanto vamos a la Iglesia de los los Santos del último día de Tel Aviv donde nos recibe David el presidente de los Mormones. Y bueno David no se entera de todo en la entrevista con la hermana Clara, pues Clarita quiere que le paguen un pasaje de vuelta a Ecuador, y luego David me cuenta que no es mucho lo que pueden hacer, y yo que esperaba que le dieran albergue y Clarita dinero. Y nos enfrascamos Clarita y yo en una discusión. Le digo que solo la verdad la abrirá las puertas. Ella me mira arrepentida y yo no puedo más.
Luego llamamos a la monja Gloria que le ha conseguido donde pasar unos días, con Sonia, otra clandestina que recién a parido un bebe y su esposo deportado. Que mierdero... yo nunca quise ser bueno. Y lo peor es que nadie quiere escuchar la historia, lo peor es que al final esta señora molesta. Sus hijas en Ecuador no quieren saber nada de ella porque las abandonó. Su hermana en España tampoco, que no puede. Y aquí está Clarita acomodándose...creo que ya se secó esa ropita, dice....busca sus sostenes de dimensiones absurdas. Yo ni me paro a ayudarla. Me pesan las ganas, estoy exhausto del dolor ajeno. No me dan las fuerzas y la paciencia decanta y pronto ya no podré soportarla y me sumaré a la lista de quienes la niegan. Es así. No hay nada que pueda a hacer, aunque lo intento a ratos, intento compadecerla, trato de ponerme en su lugar y todo no es más que intento, la ficción de la empatía, ¡cuanta impotencia Dios mío!
Cuento esto más bien para ayudarme, en un acto de sumo egoísmo intento sostenerme ante la pesadumbre. Como si fuese yo el que sufre, como sí fuese yo el botado, como si la deriva fuese mía me adhiero a estos sentimientos de tristeza ajena, para palear el vacío que genera esta indiferencia y la imposibilidad de solucionar los problemas del mundo.
Cada uno mata a su pato. Quien la mando a venir. Todo tiene su limite. Y pareciera que el problema es mio, como si la víctima fuese yo... ni en pedo. Que desengaño más patético. No estamos preparados para asumir el dolor del otro, tu mi mismo, yo otro tu, somos uno. Pura retórica incompetente, cuando nos llega el momento hacemos lo que podemos, pero se lo enrostramos, inevitablemente le hacemos saber cuanto nos molesta la situación, cuan grande nos queda el poncho para asumir la tarea de entregarnos a un desconocido por el placer de ayudar. Patrañas benditas la solidaridad y la caridad.
Ahora le duele el pecho. Diablos, ¿qué hago, como la ayudo? No encuentro nada mejor que ignorarla, hago como si no estuviera y ella habla y habla y yo escribo su pesar, mi vergüenza. Y la rabia me consume, ¿por qué tanta injusticia, por qué?
Y que nos queda. He hablado con un vecino abogado, me ha dicho que una vez que tengamos el dinero de su sueldo denunciemos a la patrona a la policía, con la esperanza de obtener una compensación, o más bien la merecida revancha. Hacerle pasar un mal rato es todo a lo que aspiro, pues sabemos que esto quedará en nada una vez que Clarita nos deje. Y será entonces cuando podremos mirar con más calma lo sucedido. Por ahora esperar, que pase la tormenta, resignadamente nos consolamos, por algo ha llegado hasta nosotros, debe ser una deuda con el destino o quizá un préstamo –que es lo mismo pero no es igual. A lo mejor alguien de nosotros necesitará ayuda en el futuro, quizá ya nosotros la hemos necesitado en el pasado. Cada cual tiene lo que se merece, las consecuencias de nuestros actos y decisiones se graban en el libro negro de los pasos pisados, ya ni sabemos que esperar, no más seguir, aguantar y sobrellevar el horror de oir el relato del dolor ajeno.
Ya se ha acostado, me siento a su lado, le rasco la cabecita, le pregunto como se siente. Lloramos juntos. Le digo que todo va a salir bien. Gracias mijito me dice... gracias.
Clara dame un beso
Author: Ilá Al-wálad /Otitis
Author: Ilá Al-wálad /Por la noche cuando el sol sale. Los espíritus del bosque vienen a bailar la fiesta del oxímoron. Y entre sus tantas celebraciones, de vez en cuando, se dejan caer en nuestros sueños alterando nuestras conciencias revoltosas. Hay veces que con su actuar en el presente, llegan a modificar lo que ya ha pasado. De ahí que a ratos nos aqueje también una cierta nostalgia por el futuro.
Buscándole la quinta pata al gato uno siempre encuentra algo, la encrucijada siempre ofrece más de una salida. La madeja enredada siempre ofrece la oportunidad de cortar el hilo y volverlo a unir aunque se vea feo.
La niña comenzó a quejarse de dolor de oído -sólo uno le dolía. Lloraba y empezó a clamar por la doctora y remedios. Nosotras somos un poco rehacías a los mafiosos de bata blanca aunque lamentablemente muchas veces nos dejamos llevar por la ignorancia y acudimos a ellos sin detenernos a encontrar otras alternativas...no sé, algo huela mal tras esa profilaxis incuestionable y esa arrogancia de hágame caso pues yo soy el que sabe lo que es “mejor” para usted -cuando mejor es efectivo, rápido y eficaz en desmedro de permitirle al cuerpo lidiar con lo que pertúrbale
Llegamos a la consulta, nos tocó el turno, entramos, revisó una oreja y dijo fantástica, revisa la otra y pone una cara de decepción terrible... aquí está la escoba. Recomendó antibióticos y nos cambió el color de la cara. En estos cuatro años nunca le suministramos antibióticos a la nena por las razones que todas sabemos (si no sabe infórmese).
El caso es que la niña quejábase y quejábase y de pronto una de las madres comenta que por ahí escuchó que había que echarle unas cuantas gotas de aceite de oliva con ajo que se le pasará. No me pregunten por qué partí directo a la cocina a preparar el ungüento, quizá mi origen provincial me facilite creer ciegamente en toda clase de concejo no ortodoxo que involucre el poder curativo de las plantas. Siempre sentí un gran respeto por las curanderas que de vez en cuando visitaban a mi abuela en la vieja casa de Talagante. Partí 3 dientes de ajo en tres y los puse dentro de un frasquito de vidrio al cual le agregué 3 chorritos de aceite de oliva. Lo dejé reposar por 3 cuartos de horas para que el ajo copulara con el oro líquido y luego unté un algodón y le eché 3 veces 3 gotitas en la oreja que le dolía.
Luego su madre la invitó a levantarse de la cama, jugaron a escribir, pintar y leyeron un cuento. Su sonrisa apareció relajándola y ayudando a la pócima hacer efecto.... y abracadabra... el dolor pasó y feliz se fue a dormir. Cerró los ojitos y le dije que suerte tenía de tener una mamá tanta bella....una sonrisa dibujose en su carita y con ese sentimiento durmió hasta mañana.
Paradigma
Author: Ilá Al-wálad /Estoy aquí y estoy allá.
Sobre mi memoria la imagen de un estar pasado.
Sobre la cama las huellas del niño.
Y la gracia de su sombra que se arrastra.
Primitiva, sobre las nubes que forman sus sueños.
Y la guitarra de mi amigo puntea la mañana.
Sobre este sueño me refugio, abrigado
con mi bata roja de brujo enamorado.
Y el silencio me traga las ganas de emboscarte,
como tantas veces, en horas del ahora que se extingue.
Mientras los versos se pueblan de fantasmas.
Encaramado en la nube que me agasaja,
vuelo con húmedas patas inmersas en su tiempo opuesto.
Acontece lo premeditado más allá de mi entendimiento.
La sensación de no querer penetrar allí donde duele sabiendo que el inconciente.
Poseso del lenguaje que disfraza lo sentido
y camufla con su pincel el indescifrable verdadero.
Símbolos que nos acogen para engañarnos,
y aún así persevera la vida por vida en su ardua lucha contra la plaga.
Un botella verde trasluce lo que digo.
Y un pensar atento me seduce: pensar nada, abandonarse al instinto que es como ponerte en blanco mientras meditas.
Elegirse y derrocarse. Comerse el deseo que atraganta.
Aceptar con paciencia los volátiles designios de esos
símbolos dados por la naturaleza de su metáfora.
Completar la sentencia con adornos febriles,
y despertar en otros la indiferencia del vacío.
Así juego mis cartas que predicen siempre la derrota cuando mienten.
Y el color de sus ojos es verde cono entonces.
Sobre la nube que me enseña la simpleza que no supe -Punto.
Pasó como la paloma que siempre se queda
acurrucada con vista al mar.
Navegan los fluidos de mi añoranza.
Eso que fue y pasó llevándome en silencio.
Hacia estos rumbos piratas,
mapeados en la constelación de mis amores idos.
Embustero amante de lo rojo tibio, evapora su sabia para que yo vuele y vea.
Como esto que aquello fuese siga siendo.
En las piruetas mágicas de estos símbolos está la clave.
De toda una época artificial dictada.
Y asimilada con la lerda tartamudez de lo cegado por la luz del vacío.
Que mana libertad radicalmente horneada, para transformarse en su opuesto.
El té suaviza la textura de mi garganta. Con su halo a menta envuelve las asperezas que a la vez lija. Te lo digo y te lo recomiendo. Y así me abandona el instante que es otro. Que me anula la idea de las ideas sobre el mundo y la comodidad de mi reclamo mudo. Soy monstruo de acción y también de palabras. Pero desconfío de estos símbolos y abandonarlos es lo que intento aunque me cueste la fiel promesa. Que vengan los gestos, que me adornen las caricias y que las malas lenguas relaman mi conciencia total incompleta.
Que viva la vivencia.
Que especulen otros sobre el estado de uno mismo,
que para eso estamos contentos.
Que ramifiquen otras las pieles de nuestra indiferencia impenetrable,
y despojémonos de nosotras mismos en la entrega total
de nuestras corporalidades.
Cantando sobre la cuna el devenir del baile endemoniado.
Perfil
Author: Ilá Al-wálad /
Me han dicho que soy un ángel que hace encomiendas aéreas, yo digo que soy un nómada. Un charlatán, un brujo viajero del sur. Pero me llaman profe, profesor o tío. También planto y cosecho y gozo. Me dan las gracias y yo sonrío. Escribo todo el día tranquilizando a cierta gente, me aburro poco, juego, me ensucio y transpiro. Crío.Aprendo.Comparto. Dicen que siempre estoy rojo, pero bebo poco, más fumo.Algún tiempo fui la bestia recolectora de un bosque de hierbas.Los locas y las locos me quieren,las niños y los niñas tiran de mis barbas, y yo les correspondo, pues soy su hermono.
Cerrado por Juerga
Author: Ilá Al-wálad /Nos fuimos al abordaje de:

.....
LíricaAbrupta
Dicen que tarde o temprano la verdad asoma. piden que les explique que de lo bueno poco. Hasta cuando, el ventrículo de mi delirio se luce en el fango. Hasta que la próxima semana me vea dormido dentro e tu vientre. Quizá así allí deposite el inmenso cansancio. de las ruinas del despertar sumido. en la desdicha de quererlo todo ya cuanto antes. La paciencia perdida en el calendario cuadragesimal. Y hasta aquí, que yo sepa, nadie me ha invitado a vivir en marte. y de lo que siento perder ni acaso me lo hubiesen regalado. de todos modos nunca quise nada de esto para mi. Sepa dios por que bendigo los sueños, benditos sueños que abren la puerta a tus demonios. Y sin embargo ni lo que digo es lo que me aliviará de esta pesadumbre. Tanto buscar la expresión que de la forma a lo bello. Lo bello que se esconde cada vez con más certeza. Y uno aquí esperando tan lento que ya loco. y de que nos sirve, si todo están azul, tan azul, tan azul....
Ego de si mismo enloquecido por el resplandor de su dicha.
Un poco de poesía para aliviar el alma de tanta liviandad.
Mentirse para esconderse, para no poder reconocerse mas como ser puño y letra. Escalar los arboles mas tibios y sucumbir al canto analfabeto, del viento aire música del pájaro, que chilla su ensordecedora verdad ininteligible.... ayudame mamacita que tengo frío y quiero una teta.
......
Un Suspiro para Delicia
Author: Ilá Al-wálad /Usted se preguntará que hago aquí, sentada, a orillas de esta playa absurdamente vacía y soleada a medio invierno. Se preguntará por la razón de mi belleza descalza. Y yo no le contestaré, bastará imaginar un poco lo que me sucede, y quizá, si tiene suerte, le robe su alma de un suspiro.
No mires para atrás que a la mar no se le da la espalda. Una olita tierna congela mis tobillos y dos piedritas se meten entre mis dedos, despacito, con mi otro piececito me las saco y sé que me miras y yo me hago la lesa, como indiferente esperando que el acaso te acerque, para ver que te traes con esa parada de super estar.
No hay opiniones. Contemplo anulado esta escena y me detengo a pensar en posibles bifurcaciones, en las ramas de esta tremenda incertidumbre que coqueta me giña el ojo provocándome, para que salgamos juntos ella y yo a perderemos por las calles de esta pintoresca hediendoda ciudad cuando caiga la noche.
Sigue desafiante creando el panorama de mi locura, su piececito congelado en mi retina. Y el fuego de la nostalgia que se viene encima con su mueca gozosa me transporta a la infancia, cuando jugábamos a sacarnos la ropita y mostrarnos nuestras presas y reir y reir con el don de la inocencia calando en lo más drástico de nuestra desfachatez. Ahí, al instante, abrazarnos y correr a imaginar el devenir presente. Y su patita revuelve el océano aliñando el mar con dos terrones de azúcar.
Quiere café me dice y yo si gracias. Llena una tasita con arena y me la trae: toma. Azúcar? –dos, gracias. Tómatelo. Está rico…. Y ahora toda ella ahí presente como si nada, como si el presente borrara por descuido el recuerdo de la ternura misma. De puro inconsecuente y agotado de registrar lo inútil dejando a un lado lo que realmente importa.
Anticipo la jugada porque al final todo es cachondeo, la veo desnuda tendida sobre quizá que superficie, sobre mi cuerpo todo que es el cuerpo del universo, porque el universo todo esta en mis manos o en tu pelo o en el sudor de tu espalda que electriza mi deseo. Te miro ya con otros ojos y sé que la piedrita es la excusa que haz escogido para seducirme. Hechizado por tu contoneo me dejo atrapar por la red que yo mismo he dispuesto. Caigo en la trampa que tejo para mi a tus espaldas de frente al mar. Nos abrazamos. Nos besamos. Nos desnudamos y nos amamos ahora como siempre, como antes de elegir los caminos opuestos, pero con el mismo amor de entonces como si el tiempo no pasara, como si todos estos años nos hubiésemos seguido amando escondidos de nuestra percepción. Me derrite por dentro el sólo establecer este contacto contigo, ahora que no se más de ti y que te añoro, obsesionado con en el zumbido de este recuerdo, orquestar la fiesta del encuentro que conjuro para ti, a solas, en este rinconcito de mi corazón solitario, pintando el destino con tu pincel de esperanzas… mi Delicia.
La Píldora
Author: Ilá Al-wálad /
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Tómate
Author: Ilá Al-wálad /Desesperanza. Desolación y envidia. Envidia de los árboles chiflándole al tiempo. Otro que se mueve a tus espaldas inundándote de habladurías. Destino transcrito en lengua muerta. Palabras mágicas que conjuran el último dolor, el horror de ahora y aquí. Recontado sobre el lomo de la araucaria herida, un territorio fuera del mapa que sucumbe a la desesperación del piñón. Viejo y cansado de los mismos temblores-que el alma que la mente que la carne. Perdido en la vibración de un selknam, que repara a su andar la matriz violada. Fluidos cósmicos nos saturan con su arrogancia, burlándose de la tentación maldita. Abrazar las sombras para iluminarte, perdidos desde entonces en el bostezo infame de la creación.
Hay luz en el bosque. Se expande la imagen. Se fractaliza el sentido. Va perdiendo la realidad su dominio sobre esto. Enloquece al imaginarte,desnudo, frágil, arrogante de arrojo. Senil como la carcajada desdentada, avanza, sin rumbo, sos el camino. La niebla que embriaga la nostalgia absurda, derrochando desparramo al equilibrar las fuerzas. Hormigas biónicas seduciendo el resplandor de la indiferencia, que nos separa, cual frontera flotante entre conciencia e ilegalidad.
Absorto, pero comprimido, deshechos, pero mutantes. Excluidos al fin para renegar la posicion del ojo, que vacila sublimado por el murmullo de tus fecas. Ahogado, pero lascivo, langüeteando el orgasmo indómito de la serpiente emplumada, más allá de las aureolas el horizonte tambalea. Y lo buscamos esperanzados en parir el asombro. Tu verdad tu cadena, aunque esté todo permitido, aunque el abrupto apócrifo no designe al dios de las nubes, anticipar en las formas condensadas la materialización de nuestro afan latente, y desde luego, sucumbir al aullido de los babas.
Una prioridá fulgurante: destruir el domo sistémico. Una reconquista contenedora: la matriz de la madre entrañable. Nuestra pasión por la danza sostiene las esperanzas de los magos anfibios. El sol, mediando los ciclos, vomita su canto extendiendo la peculiaridad, la vida rebosante, los abismos del quinto ojo masturbándose.
Volver desde aquí al mundo perdido, desde los reparos y las quejas, desde el descontento abrumador del llanto lactante, volver, enloquecidos de futuro, sodomisados por el destierro y la brújula sobrecogedora que oculta el sur.
“Volver”... se escuchan, se viene la pachanga , encumbran su suerte pero un lamento los deprime, añoran la cloaca descolorida, la celda inconciente, la máscara superflua que los ha aburrido tantas veces, a ti de timismo, sentimiento hermafrodita gris ciudadano, se queja el parásito la imagen servidita que reniega de la acción.
Nos bañamos en las aguas del canal rojo, sacrificamos uñas y pelos por el pellejo de la roca, y sin embargo el mismo llanto, de aquí a esos lamentos sometidos, a nuestra emancipización encerrada en el espejo un gran basta, ya no bebas el flujo que arrastra al despeñadero, la miseria ser encierro, de ser parlante y burbuja represora. Automutilante aliento, guerra santa contra el herpe fálico, y ahogarlo en la impotencia de penetrar su vacuidad.
Delirante, al acecho del hechizo ignoto, no se ve bien de donde viene este quehacer, y si lo sabes escóndelo, para protejerlo, aunque la palabra hechice desmiente siempre el último sentido, pues ya está desparramando su semiótica diarrea.
Sin el mapa decantamos náufragos, sin las horas duendes empeyotados hasta el fin.
Deambulamos por los pasillos en llamas, aquellos donde la locura se revuelca salvaje, deambulamos niños lobos hombres hembras sin límites y ahí nos embriagamos hasta las víceras, hasta la palpitación uterina de nuestras vanidades ausentes, despegamos para asirnos uno, en uno, unicidad limfómana nosotras, sin prisa y mal aliento, surfeando las fauces de la fuga. Y si cantáramos los cántaros quebraríamos, y todo lo que carga el pagano transvestido, la sotana fétida del padre vuestro -amátridas desbocados-, Ay, mientras nosotras las panclastas regalamos nuestra alma a la pachamama y sus diosas todas. La muerte en la carne no la sentimos, pues no nos importa corrompernos al corromper corrompidos, pues el profeta ya cantó la criminalización del ciudadano ordinario y lo seguimos, las fobias de la cripta, descubrímoslo y qué, qué hubo, viento seco humo estelar, cósmica semilla en su pureza, la caída y repararse en esta involución.
A otra parte la civilización , para nosotros verde, verde otra y más veces por siempre ya. Divagamos ciegos y sordos, guiados por los suspiros del viento, susurramos nuestras quejas a las entrañas de la tierra, sembrando el caos en húmedo nido, para cosechar mariposas resonantes.
Grita sin tapar tu boca, despierta y deniégate sujeto a tu conciencia conciliadora.
No esperéis nada; tomadlo ya, el éxito del instante es todo, la verdadera verdad está oculta a los ojos del que investiga y piensa. El futuro es una coqueta carcajada, le besamos sus piececitos por puro pescar el escurridizo placer de seducirlo.
¡Alégrate, todo es nuestro; alégrate, ni el uno existe!
COMUNICADO PUBLICO
Author: Ilá Al-wálad /Deseo expresar y dejar bien en claro que la huelga de
hambre que llevo a cabo sigue adelante aún cuando se
me haya amarrado dos días para imponerme un suero
compuesto por:
Glucosa al 20%, electrolitos, cloruro de sodio y
potasio, magnesio, zinc, oligoelementos, aminoácidos,
calcio, solubit, vitamina adultos y fosfatos.
Suministros que según el facultativo de Gendarmería,
doctor Fernando Gallo, son sólo para cubrir
requerimientos del metabolismo basal diarios, los que
no cubren el déficit provocado después de 107 días de
huelga de hambre.
Debido a mi negativa, este procedimiento se realizó
mediante la fuerza y me mantuvieron amarrada de pies y
manos por dos días, durante los cuales estuve
incomunicada debido a lo vergonzoso del procedimiento,
el cual fue filmado por Gendarmería.
Quiero decir además que luego de estos dos días de
incomunicación "acepté" someterme a una intervención
quirúrgica para colocarme un catéter bajo amenaza ya
que de contrario se haría de igual forma pero amarrada
por más días y sin ninguna visita (INCOMUNICADA), como
se ha hecho hasta ahora, violando todos los derechos a
comunicarme con mis familiares y amigos.
Debo decir enérgicamente que esta forma de salvarme la
vida es la misma forma que se utiliza para reprimir a
mi pueblo y que todo este tormento innecesario se
hubiera evitado de haber tenido una mínima voluntad
política para solucionar el tema.
Desde aquí seguiré luchando y seguiré con mi huelga
porque tengo el derecho a hacerlo, aunque ello
implique la presión sicológica y otras diversas formas
de presión y tortura que buscan bajar esta
movilización.
Seguiré insistiendo en que esta huelga busca justicia
y también verdad, la misma que nos negó Ricardo Lagos
y la misma que nos sigue negando LA TIRANA MICHELLE
BACHELLET, que reprime y asesina igual que Pinochet.
Yo, sea como sea, no aceptaré comida. Sigamos adelante
pu lamien sin descanso sin temor y sobre todo con
dignidad.
Newen pu lamien
Weuwain
Patricia Troncoso Presa Política Mapuche.
Jueves 24 de enero de 2008
Hospital de Chillán
Visión
Author: Ilá Al-wálad /BabaSónicos
Me queda tu amor libre para reamarte... ahora que te añoro como siempre.
Todo parece como si nunca llegará la hora de pasarnos al otro lado. Responder el llamado de la serpenteante tentación. A los ríos, a los montes, a las noches, al desierto. Amanezco abonado por un malón diabólico que nuestra santa serpiente nos ha enroscado. Y vibro. Estremecido como un lactante ante su teta... suave, todo ternura todo orgasmo, festejo ardiendo por vos... madre de todas las pasiones y matriz de todos los deseos.
Transportemos nos ya pronto. Me dice. Cuando le clavo una mirada carismática y me convence con su aliento de otro espacio tiempo. Paralelo a este sentir de papilla atómica, me voy llevando contra la inconsciencia, contra el mundano abismo de las apariencias, que delatan el rugir del tiempo muerto que me indigesta. Este dolor de nada subiendo hasta el idioma, allí, todo cara dura, gota a gota seduciendo el paraíso que se perfila juguetón, o un susurro del crepúsculo. Educada por esclavos de la tristeza te probé, quizá en una lengua extranjera y sin embargo el brillo de tus ojos.
Quise adelantarme al murmullo de las sombras y juguetear con tu recuerdo ido; a veces siento como si no fueras tú quien aviva la comezón que me inquieta, tu simpleza mente lúcida desnudes sonriente, que va i vuelve en todas partes.
Y te deseé buena suerte como de costumbre. Sobre tu escoba pregonando la fuga ibas ya atenta a los desencuentros que el andar ofrece, al ocaso. La virtud nómada de los vientos. La magia de la bestia danzante que coquetea al fondo. Tienta mis fauces dulces tiernas que esperan regresar a gustar los frutos de tu arabesco contonear. Bella, el alma que se escapa al fingido eco de los tiempos, y penetra en la plenitud de lo que ocurre, en este instante: el bambolear de su éxtasis sereno que contagia.
Vuelvo entonces abrazado a tu canto sordo mi cuerpo alerta, y despido un sediento perfume que saboreas para tantearme. Y despierto, como si la noche toda ultrájese mis salvajes instintos, para verte, aquí, otra vez, bajo la falda de tu falda ausente; y mi regocijo.
-Solo los nómadas descubren nuevos mundos.
Se detuvo el bus allí donde más me dolió el rodillazo que acompañó tu casual permiso. Esa agresividad tuya con que paseas tu belleza me despertó del ensueño que no dormía. Y toda la realidad se desprendió para refrescarme el trayecto. Me adelanté a lo supuesto y bajé.
La cuprosa estatua humana besaba a una pequeña en su mano y vi caer tres monedas más. El hombre impávido sale de su quieta ficción para desplazarse a las praderas del lejano oeste y disparar su rifle. Se notaba por su vestimenta que había sido agasajado por una tribu piel roja y que por lo menos una temporada pasó en Croatán. Porque las balas caían sobre los fachos transeúntes de todos los tiempos, que tantas matanzas llevaran acabo por no saber bailar la danza de la lluvia y otra tantas avaras envidias. Y seguí sin rumbo a la deriva. Saboreando tu aliento aquel.
Ahora que todo ha pasado ante mis cansados intentos de reconstruirte por enésima vez, vuelvo a buscar tus señas entre los parajes vírgenes de la contradicción y me despierto. Te busco con la sed de antaño, con la pasión desbocada que provocará en mí ese perfume incierto e infame, te visto cual efímero arrebol abismando el horizonte. No te caigas… levántate… corre… y redescubre el amor. Eso que la santa ley del padre oculta a tu uterina belleza. Lo anterior fue sólo un mal viaje a los sólitos territorios comunes a tu melancólica pereza. Aquello que justifica tu perdición para colmo de comparaciones. Y te despides y huyes con tus promesas de amor empuñadas y una lagrima pálida.
Acaríciame antes de que vacile el tiempo, y desaparezca conmigo esta ingrata, pero reconfortante forma de traerte a mí, aunque sea no real el recuerdo que perdura y vase. Entre esta cómoda sensación de ausencia y nuestra historia personal disuelta en las lágrimas que encumbro para evocarte, amor, perdido entre los dones de la oscura clarividencia, despiertas en mí este malestar que me compromete.
Resuelto en todo caso, a satisfacer la necesidad indómita de traer a ruedo las mismas palabras que ayer usara para persuadirte, y dejar escapar ese abandono. Borradas las huellas tendré otro nombre, olvidado por el rumbo solitario de la maldad, fuera de lo común, este encuentro desnudo de prejuicios y ansioso de anhelos que no logro deshojar del todo para seducirte. Sin motivos y fraguado el vicio que nos ata me alejo hasta ti, bañando el recuerdo con el capital destrozo de este pobre corazón. Por que es imposible olvidar tu delicia, irresistible nadar contra tu atracción, el tiempo no sé... detiene ante tu dulzura, víbora irresistible bébote gota a gota para abrazar este romance… amor. Y ese suspiro al aire que vuela a mi encuentro te convence. Floreces ahora cuando el frio me azota, y es imposible olvidarte, irresistible tu contoneo, tu tentación mi salvada .
Acurruquémonos mi amor y olvidemos esas lenguas que nos oculta el norte. Alejémonos de una vez y sostengámonos en esta simpleza sin miedo ni medio que la someta a la negación. De lo que fue no hay más lo sé pero me olvido y te llamo deseoso de complacerte... Atrévete.
Las cartas de amor leídas al aviento no tuvieron mejor futuro que la hoguera. Es que el después prometido y los gestos idos no reflejan la pasión desgastada por el acoso. Las borracheras colectivas y los elocuentes cuerpo a cuerpo que saciaran la sed de mi vientre podrido. Llegué incluso a pensarme hermafrodita para atiborrar el desconsuelo de no degustarte, lengua frágil y dura la que sembrara el cosquilleo en tu sexo y saboreara los jugos de tu libertina presencia.
¿Cual de todas eras? ¿A dónde me llevan estos rastros? ¿Eres todas ellas? ¿Hacia qué extraños paisajes viajo al invocarte musa de las delicias?
Me queda tu amor libre para reamarte... ahora que te añoro como siempre.
El Arte del Desplazamiento
Author: Ilá Al-wálad / El naufragio no fue el final de esta casta de insurrectos. No. A pesar del tiempo y la humedad encallaron sus semillas en las tierras del sur de los sures, por acá, cerca de los erizos negros y las arañas de rincón, cuyo veneno infectará a la más pequeña y astuta de las criaturas hasta ahora antes jamás nunca vistas. Toda una musa en las artes del desplazamiento. Esa fiebre de sarcasmos, burlas, befas y mofas con que contoneaba su periplo, no pasaría desapercibida por las fauces del que todo lo transforma en mercancía, a pesar de la desorbitada fantasía y su lidiar contra la recuperación.
Convengamos que ni el más absurdo de los motivos podría aclarar la ruta del estilo por el cual movíase tras el botín. La estética que practicaba obedecía a las despreciables, precarias y miserables condiciones de existencia que llevaban en la toma, pero con dejos de malabarismo, pirotecnia espectacular e inusuales destrezas cuyo modus operandi despertaban la admiración de muchos frustrados y envidiosos artistas. El currículo que sostenía la niña era envidiable: a los 12 años ya había sido detenida más de nueve veces por robo y hurto hormiga a una conocida cadena de supermercados (risas).
Importante es comprender los alcances de tamaña empresa. Véase como un desafío. Como cualquier persona, probablemente usted a soñado con asesinar a un tirano, robar un banco, desbalijar la casa de algún desgraciao magnate, etc., etc. O bien hacer el amor en un iglesia, cagar dentro de un banco, tirar tinta al frontis de la bolsa de comercio, quemar una escuela vacía, provocar una avalancha de personas corriendo sin razón en la arteria de una gran ciudad, soltar a los animales del zoológico o volar el centro de desarrollo genético más cercano. Estos sentimientos, del todo corrientes y aceptablemente admirables en los tiempos del bienestar y el megaconsumismo, en la era de la parafernalia tecnológica del trabaja consume muere, de la cobardía y la mierda saliendo por todas las cloacas, del desprecio por el medio ambiente y la farsa financiera y la viejecita que se queda sin casa y la prohibición del aborto y el gran vientre de hambrientos especímenes que bajaran de los cerros a cortar las cabezas de los gorditos demócratas que persisten con el póngale la cola al burro.
No espere que le cuente la historia de una heroína bonachona. No piense en el arrepentimiento ola culpa. Bórrese cualquier prejuicio y entienda que la víctima puede ser usted, atenta lector, que recorre estas letras desde su burbuja en donde quiera que se encuentre. Cuidado. Dese cuenta. Guarda con los carteristas –esos hermosos mimos del crimen-. Dele un cigarro no vaya a ser cosa que le saquen un cuchillo y le corten el dedo por su anillo de bodas. Mejor no se case y prevenga. No muestre las piernas, deje algo para la imaginación, o mejor camine en pelotas para evitarse la sospecha de la provocación. Aléjese de esos hombres celosos. Posesivos monstruos ávidos de telenovelosas discusiones. No vaya a ser cosa que le pase lo que a la sobrina de la vecina asesinada por su novio a los 16 años. Es que no pudo soportar el infeliz que la dejara. Cuídese del viejo verde que le sonríe a su pequeño. No mire a la mocita que transita la noche vendiendo florecitas cuando debería estar durmiendo acurrucada con su mamita en vez de estar defecando sobre el rostro de un degenerado pedófilo. No se le ocurra rematar un bebe por internet. Esto no es real. No se asombre. Pierda cuidado. Son cosas que pasan. Destruya su reloj.
Ella se dio cuenta muy temprano de esta farsa y de lo que realmente valía la pena. No hubo reformatorio que la resistiera ni asistente social que le cambiara el rumbo. Su madre, profeta de la Santa Yihad de Nuestra Señora del Caos Perpetuo, le dijo el día en que le llegó su primera regla: “imagínate a ti misma cara a cara con una bruja que te mira hostil y pregunta “¿Cuál es tu verdadero deseo? ¿Vacilas, balbuceas, te refugias en tópicos ideológicos? ¿Posees tanta Imaginación como Voluntad, eres capaz de soñar y atreverte, o eres la musa de una fantasía impotente?” Esa noche soñaste que el hombre araña venía a visitarte, se sacaba la mascara, y era tu rostro el que mirábate coqueta y sarcásticamente. Despertaste con el plan maestro y descubriste en ti el secreto de tu estirpe. A la mañana siguiente te enchulaste y partiste a tomar el barrio alto por asalto.
Venías superando los obstáculos que se presentaban en tu recorrido de la forma más fluida y bella que antes nunca vi. Tu cuerpo eran todas tus posibilidades. Tu mente decidida a superar los miedos, fuerte de espíritu, trazador de urbanas ilusiones prohibidas, fuente de tus vandálicos ser y durar. Concéntrate y arrójate. Ese niño me gusta. Increíbles saltos y caídas, sobre muros, rejas, límites y prejuicios irrumpía con su estampa. Nada lo detenía. Si un edificio se cruzaba en su camino por encima le pasaba. Ese niño me gusta.
Lo seguiste a pesar de tu falta de recursos y en sus asombrosos movimientos vislumbraste el presente futuro que deparaba el encuentro. Ese niño me gusta. Lo encontraste en el baño y no dudaste en acercártele mientras sacudía las últimas gotas de su evacuación junto al retrete. Ese niño me gusta. Cerraste la puerta. Profundamente nos besamos hasta conjurar la ventura de los días tensos que pasamos. Este niño me gusta. Nos fuimos al parque a descansar en los pastizales. Me enseñaste la lógica de tu movimiento y yo te insinué el posible abuso de tu técnica. Me tragué tu alma con un beso y me llevaste a conocer los rincones de tu barriada.
Te abandoné apenas me hice ducha y logré sortear los obstáculos más básicos. Me recomendaste mirar unos videos para cachar el mote, lo hice y pronto desarrollé un conjuro de destrezas que me permitieron acceder a los balcones de la alta sociedad, y esta vez ya no para limpiar los vómitos de la juerga.
El primer golpe fue sencillo, joyas efectivo cremas un sanwich y noh fuimoh. Por la puerta como las damas. El portero ni se percato de que lo que no sube no puede bajar. Nos hicimos las lesas y volvimos a celebrar a la toma. Reducir semejantes prendas fue fácil, igual las lucimos un rato para que se supiera que nosotras la estábamos llevando, no sólo porque estábamos demostrando –y subiendo la vara- de las capacidades del choreo sin violencia. Lo cual en estos tiempos es una obra de arte. Sutileza, habilidad, inteligencia. Deslizarse como una araña por la fina seda que teje en su fuga. Y con ésta desvalijar las arcas de la equidad para tomar posesión de lo anheladamente ajeno.
Es cierto que nos pillaron, por golosas claro, nos fuimos al chancho, nos cegó el dinero, es que han sido muchos años de tanta mierda, que al ver con la facilidad con que... Igual no má… espero que ahora… en esta nueva urbe las cosas salgan... mejor pues aquí nadie sospechará nada… aquí nadie entiende aún la hermosa relación entre arte y crimen que tejemos… ¡¡¡Y sí… Total, árbol que crece chueco no hay viento que lo enderece…!!!
Anónimo
Author: Ilá Al-wálad /“Es ésta, es ésta,
ánima mía
corazón mío, espíritu mío -sitibundos
corazón mío, espíritu mío, -errantes-,
frenéticos, vagabundos,
vaga mundos
desalados,”
León de Greiff
¿Es ésta entonces la ávida vida abierta a todos los portentos y e indecentes fantasías, y aquí pensé afincar el ancla y mi vagabunda nao despierta a toda la cosa terrena -y sideral- o que soñó cogitabunda el ensueño?
Con el ánima atenta - y los abiertos fijos ojos horadantes - y el espíritu mío ansioso, ardiente, insaturable inextinguible, indómito y eterno insurgente.
¿Es ésta entonces la ávida vida abierta de milagros inconclusos y sueños turbulentos?
Como caracolas profundas y oídos sordos pendencieros, donde gustar los aladíneos despojos de la piratería. Los inverecundos sables rojos al abordaje, y el reventar de la farsa que encalla el ensueño.
Es ésta, es ésta… ¿y aquí pensé en callar? Y en el recodo de todo camino la vida me depare una mano amiga entre la pierna cansada… y horizonte para mi sed de aventurero. O una copa pérfida de ajenjo o vino o vodka y un maldito verso audaz como el azor.
Camine mi espíritu pulido por los vientos del azar, de la mano a ésta vida incierta y solemne o soberana.
Oh corazón mío, espíritu mío jamás saciado.
Oh corazón mío, espíritu mío, satisfecho nunca.
Oh domador de efímeros arreboles, cabalgador de sombras, navegador de nubes, propugnador de olvido.
Oh domador de arreboles efímeros, argonauta en océanos de sones y estepas y ritmos.
¿Es ésta entonces la ávida vida abierta a todos los portentos, que cautivó a la frente y los labios rojos de azules y mundos?
¿Y aquí pensé encallar,
y aquí pensé afincar el ancla
y por siempre fijar la vagabunda nao?
Con el anima despierta, como los antiguos mundos a las noches de estrellas guías, me encontré. Y cerré el libro para volver a perderme en los abismos de la memoria, entre la conciencia y la palabra que rastrea las sombras de lo vividos pasos. Jugué a crecer de nuevo, bajo el mamoncillo cargado y sonriente y el aroma tropical que tantos sueños evocara al gran farsante. Luego descansé del rumor y los ecos de aquellas palabras lejanas y desconocidas, para rearmar la semántica del neologismo salvador. Y la frente campana, como el azar incauto que desprende su patraña precocida para el deleite de esos pájaros que pululan por las redes de este caos seductor, fecundo y halagador.
Siguiendo las pistas falsas que conducen a la verdad personal, a la beldad sin límites, a la aceptación de lo repugnante por modesta merienda y a la horripilante nausea del imaginario que penetra la burbuja, nuestro escondite, divisaste a lo lejos el cantar de leche que goteaba de la gran teta a tu boca insomne de manjares nutrientes. Forajidos impulsos los que saboreaste para viajar al vientre, y en ese mecerse te viste nuevamente dentro del refugio primero. Presto a la venida.
Y escuchaste nuevamente el bostezo, señal de la buenaventura que tejías a solas y a escondidas, planeando el gran asalto a la realidad consensuada: “me quedas tú y me donas la alegría con el dolor y tu miel deleitable, con el acerbo aloe me quedas tú, y la luz que tu alma cría… dentro la tenebrura inenarrable de mi yo solitario” dispuesto a transmutar y ser otra cualquiera.
Y el viento del acaso volvió abrirlo. La página mohosa volvió a cantar para tí aquel relato que hipnotizará tu esperanza, en los tiempos de tu pubertad intelectual:
“juego mi vida, cambio mi vida. De todos modos la llevo perdida… y la juego o la cambio por el más infantil espejismo, la dono en usufructo, o la regalo…”
Porque al igual que a ella, todo te dio lo mismo, trocar tu vida por una sonrisa y cinco besos, porque todo, todo te da lo mismo: lo ruin lo eximio lo trivial lo perfecto lo malo, lo cultivaste todo en el diminuto horrido abismo donde se anudan serpentinos tus sesos.
Y fugose -cuando llegó el ahora- de tus sienes al fin toda la hartura, todo el fastidio, y cambiaste tu vida por una fábrica de crepúsculos y auroras, donde depositar el anhelo vehemente de tu incendiaria estirpe. Volviendo a ser al fin el comienzo.
Secuestro... un relato de Niño perdido
Author: Ilá Al-wálad /
Que no se preocupara –le escribí. Que no se preocupara por su paradero, que estaba bien, que el camino me había hecho aprender muchas cosas y sobre todo a conocer a las personas.
Niño perdido escribía. Con suavidad y dulzura relataba los pormenores de sus andanzas tras las huellas que perseguía. Esos pasos suyos que en círculo guiábanlo siempre hacia él, escribía niño perdido.
Niño perdido buscándoselas en ciudades lejanas, entre otros olores y músicas y gestos. Por callejuelas ancestrales o por modernos edificios tecnológicos. Escupos, orina, gomas de mascar, billeteras y joyas y asfalto pisaba. No se bien si buscándome o perdiéndome. Quizás escondiéndome a mí mismo las pistas que dejo y persigo. Escribía niño perdido sumido en un deambular ejemplar, digno de las miradas del resto.
Niño perdido de pie, con una cerveza en la mano, un cuaderno y el lápiz en la boca tomaba y escribíase con amor las ilusiones que encumbran su ruta. Su propia ruta hacia la superabundancia de la ausencia, la no-significancia-espectacular de lo invisible cotidiano, lo que veo que está y que desaparece y luego vuelvo a ver y lo escribo, escribía sin dudar los escritos que escribía, sobre su carne.
Niño perdido se reía mientras escribía y jugaba en los prados más verdes y en los mares más azules escribía que se perdía, como si un huiro lo despidiera flameando sus cabellos al mar. Bello era lo que veía a medida que se iba yendo. Perdido en su sonrisa.
-Llegué- Escucha que le gritan desde la orilla y se detiene. Y eso bastó para desviarlo de su propósito desconocido. Desconocido para ti pero por supuesto que Niño perdido sabe lo que hizo y lo que hace y lo que ha de hacer. Además todos estos supuestos que parecen estar sucediendo en forma secuencial no son más que el acomodo de Niño perdido para indicarnos cómo seguir el orden de sus vivencias repartidas por ahí.
Nuestro querido Niño perdido no está para saciar vuestra sed de curiosidades remotas, el circofreak al cual prendéis velas. No, no pretende ser la representación de la representación de la representación de sí mismo parafraseado. No. A niño perdido no le importa nada desde que apareció en la caratula de un embase de leche o desde que llamaron desesperadamente por los altoparlantes de un horrendo campo de tortura a su abuela para que reconociera los restos de la carnicería. O cuando tú escuchabas a su madre desesperada gritando por la calle mi niño, mi niño, mi niñooooo… ¿imaginaste lo terrible que sería pasar por esa situación? ¿Terrible? No tanto para niño perdido como para quien lo cura. Pues luego de tanto andar patiperreándo por ahí, Niño perdido perdió el sentido de la empatía y se ha vuelto cada vez más requete más ensimismado, escribe niño perdido sin evitar reírse nuevamente. Ya desplomándose sobre la arena.
Sí. Todas las falsas noticias son una pesadez, una molestia, una manera de confundir a muchas personas. Ésta además es cruel al servirse del sentimiento de solidaridad que puede provocar el sufrimiento de unos padres que han perdido a su hijo de cinco años. Escribe niño perdido con el pelo vuelto escalopa.
Niño perdido conjura para que las familias más pudientes de la comarca acudan en su ayuda. Le han secuestrado y su rescate es tan pero tan costoso que su abueli no lo puede pagar, además sus vidas han sido tremendamente difíciles, desde que su padres…
Desde entonces han quedado al cuidado de su pobre abuelita, que lidia con un cáncer mortal tremendamente gravoso que la ha dejado de cuculito en la calle –porque el cáncer es el precio que le han puesto a la vida- y a pesar de tanto dolor, tanto sufrimiento, Niño perdido y su familia han logrado salir adelante y destacar en la localidad en que se desenvuelve: el turístico barrio alto.
Niño perdido con hambre de venganza. Niño perdido sabe lo que debe saber, y ya es hora de empezar a cantar –riéndose Niño perdido del porvenir. Desde pequeños debimos separarnos. A la abuela no le quedo otra que ubicar a niño perdido en el orfanato de Reñaca, pues pensó que allí la cosa no sería tan terrible y que de algún modo habría posibilidades para wachos como él. Como yo.
Niño perdido aislado vivió muchas cosas feas. El párroco mercader a cargo de las catequesis que transformaban en bellos, angelicales y coloraditos nuevos católicos a los rubiecitos y a los no tanto de las escuelas británicas de la región. Y si nadie se quejaba no era por que les gustara. Desde pequeñito Niño perdido destacó como uno de los fieles colaboradores del divino sacerdote. Ganose su confianza y su cariño, y supo desfalcar la fe que a fuerza de sopapos y tocaciones tuvo que dejar penetrar para salir adelante. La carne es débil, repetía Niño perdido amparado en su doble esfuerzo, en su grandeza espiritual duplicada. A veces él, a veces yo, nos turnábamos si, en aprender los dones de la religiosidad y las artes del crimen. Mientras Niño perdido se encomendaba a dios, Niño perdido abrazaba el hampa, hecho lanza, cual correcaminos, se hizo diestro en las artes del arranca con la cartera, del chaucha con los pacos, del robo con violencia e intimidación. Niño perdido se atraganta con los recuerdos, deja salir una bella y genuina diabólica carcajada, y se jacta dos veces de ser un doblemente perdido.
Por entre la red de los hijos cachetes colorados y la iglesia empezaron a pasar pequeños pececillos demasiado grandes. De pronto la presa dejose pillar y silencio. De pronto las prácticas del amor corporal que nuestro señor Jesucristo nos mando a obedecer y callar para la sorpresa de nuestro párroco estallaron, porque ya hace tiempo Niño perdido oculta una camarita que Niño perdido ha robado a un gringo que baja por Artillería dispuesto a consumir la precoz y pueril mercancía calaverita que anda a pie pelado dejándose toquetear por cerdos extranjeros y muchas otras cosas horribles. Y ni el falso mito de la neutralidad tecnológica salvará al cura del escándalo.
Niño perdido celebraba otra multitudinaria jornada enmarcada en el culto de San expedito cuando el clérigo y sólo él vio cómo el peso de su culpa era secuestrado ante las miradas atónitas de los pocos feligreses que reconocieron al monaguillo de Niño perdido en el cuerpo del joven golpeado en la cabeza y arrastrado hacia un taxi que rápidamente desapareció. El silencio del cristiano medio puede ser la clave de este enigma. Es el temor el que oculta a los ojos de vuestro Dios las verdades incorruptibles que han de salir a flote en este mierdero. Sin embargo la astucia del villano. Quien ha sacrificado su cuerpo y sufrido las escalofriantes portadas de los medios sabe tomarse a pecho las venganzas y sacarle el jugo a una vida podrida por causa del orden piliticosocialeconómico del culto a la muerte y la aniquilación del hombre por el hombre. Por eso es que Niño perdido está aquí para vengarse.
Niño perdido golpeando a Niño perdido y arrastrándolo hasta un taxi que Niño perdido ha robado hace un par de horas. Niño perdido llamando al curita desesperado para solicitarle dinero para pagar el rescate. Niño perdido asegurándole al clérigo que Niño perdido ha soltado la pepa. Niño perdido mandando a su abuelita a recoger un gran saco repleto con el precio de la fe y el surplus de la fiesta de San Expedito, pero a Niño perdido aún le duele el culito de su memoria, y no está aquí sólo para beneficiarse de su mala suerte.
El mayúsculo escándalo que la cinta subida al Youtube provocó en la comunidad causó un veloz movimiento del aparato judicial. El padrecito fue sentenciado a expiar sus culpas en el paradisiaco pabellón que más goza de los pedófilos violadores. Niño perdido y su gemelo le han recomendado a su moribunda abuelita una sabrosa terapia canabica bendecida por el caribeño clima colombiano. Los gemelos perdidos abrazan a su abueli que viene llegando a gastar sus últimos días en una soleada playa de Santa Marta. Las vidas de Niño perdido están por escribirse.
Revuelta
Author: Ilá Al-wálad /Como me gusta salir a pasear la ciudad abrazado al ayer, besando al hoy y corriéndole mano al mañana.
A ver haber. Por donde continuamos. Decir que hemos re-vuelto la tierra para inyectar los almácigos fresquitos de nuestras nuevas esperanzas sería un tanto cursi. Que rico que lo diga alguien a quien no le importe. Hemos vuelto al puerto –que ciudad tan pero tan artística- me encanta.
Y esa magia no para de sorprenderme, por dondequiera que uno mire se encuentra con la realidad entre cortada, los escenarios urbanos increíblemente ruinosos desbordan de energía creadora, que rico. Es demasiado fácil salirse del camino y re encontrase a uno mismo en paisajes recontra sur-reales que nutren la imaginación para recrearnos la imagen misma del mismo uno que son todas y ellos.
¡Fantabuloso!
Hemos revuelto a venir. Y ya todo es arte para profanarte, incluso las blasfemias garrapateadas en los muros de la ciudad están envasadas en simpáticos magnetos para adherir al refrigerador, para llevarse un recuerdo de la calle pisada.
¡Que lindo!
Y en cada semáforo lxs chicxs lanzando al aire el presente ensueño y anda explicarle a alguien eso del arte por el arte. El arte es vivo aquí en esta ciudad. Todavía cantan en los bares los valsecitos peruanos que ahora son porteños, y bien, puede uno escuchar un cover de Leo Dan y dar cuenta de que aquel tema tan mentado era del mismísimo Dan y bacán. Y así, darse un paseo por el hedor del mercado y suspirarse el pueblo entero y gozarla cabrito. Subir un poco más para mirar desde aquel rincón el romanticismo molotoviano de los secuaces del caos que aun caminan el rumbo de la tradición guerrera de la guerra a la guerra y salud por eso. Por estar todo como siempre y más y poder perderse clandestinamente el ego ausente a medio tiempo.
Relato invisible
Author: Ilá Al-wálad /
A comienzos del 2012, Andrés Sborovsky visita Valparaíso por última vez. Su equipaje consistía en una mochila tipo estudiante, azul mezclilla, con una banderita de la nación mapuche que había adquirido en Temuko dos semanas antes. En ella una muda completa, y tres dados. Lo que visto en el estío, no es nada. Se le vio saliendo del "Kanario" completamente borracho y acompañado de un tal Rodolfo Kurchan, quien llevaba bajo el brazo un ejemplar en checo del nunca bien ponderado "Cabeza abajo" de Pavel Kohout. Al decir del informante, los sujetos no parecían peligrosos, "se notaba que eran personas decentes".
Triztan Malaphata reconoció los dados hallados por los peritos durante los peritajes. Dijo que había estado bebiendo con un gringo que no hablaba español y que le aseguró que todas sus decisiones en la vida las echaba a la suerte. Que mientras se rajaba con las piscolas, le explicó una técnica infalible aunque quizás pudo ser un juego, o una broma, o una payasada, o una maldición. Los dados en cuestión eran inconfundibles, porque no sólo no eran blancos ni rojos, sino que además, por ejemplo, en la cara del cubo en donde debía ir el número tres denominado con los clásicos tres puntitos negros, (o blancos en el caso del dado rojo) habían incrustados tres diamantes. Y la sorpresa fue mayor cuando Malaphata visualizó que en el casillero en donde debía ir el seis, los seis diamantes habían sido arrancados. Malaphata prefirió evitar las conjeturas apresuradas y no quiso suponer –aunque no pudo evitarlo- que alguno de los peritos habíase embuchado las piedrecillas, aunque pensóselo mejor, y lo descartó.
Rodolfo Kurchan vestía como un caballero. Como un caballero de Europa del este en los tiempos de Salvador Allende. Llevaba una camisa a rayas, pantalón amasado y una chupalla hecha a la medida en el Champion de Rancagua del año en que… Sin embargo, los motivos que lo trajeron al Valle del Paraíso le parecieron completamente absurdos -no, ridículos, escalofriantes- a los compinches que aceptaron todos los tragos que este pagó con gusto y los arroyado/palta que comieron con gusto antes de sacarlo a patadas del "Parlamento Chico" después de que confesara haber hecho pacto con el diablo. Por suerte –ay la bendita suerte– Magdalena Etnama Anivid pasaba por la puerta del local en el exacto momento en que el europeo aterrizaba con el pecho en los adoquines y tres dados rodaban a perderse en la azarosa noche porteña.
En secreto, cada uno de los testigos eligió un número entero positivo. Luego se les pidió que revelaran su elección. Antes de la partida se discutió sobre cual de las versiones se utilizarían. Lo típico era que el ganador fuese aquel que se apropia de la cifra más baja que no esté repetida. No obstante, decidieron a mano alzada que el desafortunado vencedor, fuese el segundo número más bajo que no esté repetido. Pero Danilo Cuevas -un experimentado conocedor de las triquiñuelas del azar- preguntó en voz alta: ¿Qué número conviene elegir?
-Evidentemente no el 1, dijo uno, jamás podría ser el segundo número más bajo.
-Queda descartado.
-¿Y el 2?
- Bueno, si nadie elegirá el 1, el 2 no podrá ser nunca el segundo número más bajo. También queda descartado. Si nadie elige ni el 1 ni el 2, tampoco es razonable elegir el 3; de la misma manera se descartan el 4, el 5, el 6, todos. Conclusión: no conviene elegir ningún número. Sin embargo – y en esto reside la gracia del juego, es infalible-, alguien tiene que ganar, porque el resultado no depende de la habilidad o destreza de los jugadores, sino exclusivamente del acaso.
Suponga usted le dijo Camilo Penoi echado sobre la barra al gringo. Suponga usted que lo han tomado preso y que lo han encerrado en una peculiar celda, en la cual hay una puerta que conduce a la salvación y otra a la muerte. Imagínese ahora que en una de las puertas hay un guardián que no puede mentir y en la otra otro que no puede decir la verdad. Para salir de la celda solamente puede hacer una pregunta a uno de los guardianes. ¿Qué debes hacer? El gringo alzó la copa, escupió al suelo y brindó a la salud de la incertidumbre y le hizo saber a Penoi que su pregunta le regocijaba de contento, que sentía una hinchazón en el pecho en el alma. Y enseguida le preguntó si por casualidad conocía a Laura Spivak, a lo cual respondió que no. Y luego sentados ahí mismo, en aquel lugar infinito, ya ebrios y cansados de perseguirse y tratar de pillarse, oyeron decir a uno de los otros que apoyaba el codo en el tablado que trabajaba para una monstruosa corporación dedicada la producción de muebles y artículos para el hogar que le decía a su acompañante: "¿sabes cómo mi compañía acaba con su competencia?" La música y el murmullo despistó a los oyentes una vez más. Así que partieron cazador y presa, a perderse entre las escaleras y la luna alunada que contemplaba seca las andanzas de semejantes criaturas.
Los comerciantes no se ocupan sino de hundirse mutuamente; tal es el fruto de la libre competencia.
A partir de este momento todo se vuelve confuso. Los datos que recolectamos en las pesquisas no nos entregan ninguna certeza. Qué hacer, cómo salir de la encrucijada en la que nos encontramos -Ayúdanos señor te rogamos. Sólo un nombre. Un pista que nos puede conducir a la "captura" del sospechoso, que nos puede conducir a la solución del enigma, que nos puede conducir a las razones que motivaron semejante locura, que nos puede conducir al éxito, que nos puede conducir.
La "Caos Secta Play " Fue fundada en el equinoccio de primavera del noventainueve en una localidad virtual ubicada en www.caos_secta_play.tk, Allí, como puede enterarse cualquier lector curioso, se desarrollan numerosas y variadas partidas de toda clase de juegos de azar en donde los triunfadores son llevados de un nivel a otro a medida que van realizando las acciones que sus apuestas y triunfos y sus golpes de suerte designan. No es fácil aunque las reglas del juego son simples. El que gana no sabe bien lo que gana pero debe cumplir con el pedido de caos. De esta manera, el azar va guiando el comportamiento y la conducta de los jugadores en la vida real. No queremos relatar ejemplos para no matar la magia del sitio, si algún interesado esta dispuesto a ser participe del juego, bien por él, porque ya sabe donde encontrarlos.
La partida se desarrolló como de costumbre, como supimos por el traidor, se jugó en modalidad "San segunda". Los resultados fueron: jugador A(4); jugador B(4), JUGADOR z (cuatro); jugador V(4); jugador J(4); jugador R(4); jugador K (9); jugador & (nueve). Los jugadores T, H, C, obtuvieron 6, 6, 6, respectivamente. Por lo que el concursos se declaró empatado y tras arduos días de disputa se echó a la suerte la suerte de los jugadores y la suerte decidió que t, h y c ganaban y punto. Pero eh pa, todavía hubo que repartir las acciones triunfantes (las tareas a realizar en la vida real), lo cual se decidió por una partida de cachipún triple al mejor de 19 lanzadas.
Y la suerte quiso que todo anduviera al apa de los acontecimientos, por más extraño que parezca, ahora que ya todo acabó, ahora que podemos enlazar los sucesos nos damos cuentas de que todos hemos sido unos títeres del sentido, del destino, del azar, la suerte el acaso la casualidad y el sincronismo, todo pasando independiente e interdependiente de nosotros, la metavivencia como espejo del in/conciente colectivo. La paradojal efervescencia del ir y venir al estar. Vivimos tiempos convulsos, nadie sabe realmente quien es quien y que pretenden las miradas obscenas, obsesiones objetables de ser obsequias. El finado era poeta. Y cuando murió lo taparon a loas y elegías. Poeta itinerante que recorría restaurantes, bares, pubs y lupanares, ofreciendo su creación portátil, cuya poesía ocultábase en sus fascinantes ediciones de cartón pintado. Increíble y cierto, pululaba como alma en pena por el puerto todo. Y en más de una ocasión se nos sentó a charlar y luego tuvimos que apartarlo porque su presencia se nos hacía insostenible. No sé porque, quizá su espíritu aislado, tal vez un reflejo de otro yo en otro tiempo. El horror del arte que encarnaba. En todo caso, el gringo le compró todos los textos que esa noche cargaba y los repartió entre la muchedumbre que a esa hora repletaba el bar.
Caminó. Caminó y caminó hasta que cruzó toda la ciudad. Esa noche habían preparado un nuevo convite, donde disfrutaron el vino, el ingenio y la buena comida según un orden espontáneo, libre de toda ley y moralidad. El único problema fue que la policía pescó a algunas de las pirañas encargadas de rapiñarle al Lider la cena de esa noche. Así que toco esperar un rato por los ingredientes de la mexicanada a la chilena. Ella llegó a picar para todos. Esa fue su cuota. Para sorpresa nuestra –juesú-, la chica pícara saco del bolsillo las piezas más preciosas que nadie vio nunca jamás. Saltaron de alegría y luego de comer bailaron y cantaron desnudos de placer guiados por un exceso de pasión que los condujo a la calle a quemar un banco -un cajero automático creo- y fue allí donde de pura casualidad se les pegó. Lo invitaron luego a la casa a continuar con el cumbión y el gringo se sumó con elocuencia a la preparación de cócteles mexicanoides que deleitaron a la muchedumbre que a esas horas, no podía creer la suerte que les bendecía la utopía tantas veces soñada y revolvida hasta el cansancio.
Los dados fueron vendidos a un traficante de piedras preciosas por una suma enorme, con la cual adquirieron un terreno lo suficientemente apto para iniciar el plan de fuga, para refundar Kroatán. La gente de la comarca ya no se espanta por las locuras de los muchachuelos que rehabitaron la vieja mansión embrujada. Pues el amor a la pachamama que expresan en cada uno de sus actos, la pasión con que llevan a cabo sus proezas existenciales y la economía de sus gestos ha provocado en los aldeanos un sentimiento de asombro y regalía para con ellas y ellos. Vivir es regalarse.

Al jugador C no le quedó otra opción que cumplir el divino mandato del azar. Y como todo designio supremo ocurre sin el más mínimo control por parte de nuestra racionalidad instrumental mecanicoide, ni siquiera tubo que trasladarse. La Muerte es mujer, pensó C mientras esperaba que el fenómeno se presentara nítido ante sus ojos, su olfato, su tacto, y en fin. Le cayó en bandeja mientras bebía unos tragos tranquilamente echado sobre el tablado de un inmundo bar porteño. Creo que fue en "Los siete machos", lugar irresistible para cualquier jugador. Y sí, todo ocurrió y el tipo llegó y quizá se reconocieron pero es muy probable que no. Pero cabe la remota posibilidad de que la víctima, el maestro del ingenio, también pertenezca a la Caos Secta Play, aunque no podemos asegurarlo y el que maneja los hilos de esta pseudo realidad no se ha decidido aun por lo que corresponde. Pero bien, llegó y el plan era simple, la zorra y el cuervo frente a frente, dispuesto a quitarle el caramelo al niño, porque las selvas en las que se movían, por este puerto que amarra más que el hambre, C se manejaba con todo el sigilo y la armonía del mundo. Con toda calma colocó su mochila azul sobre un piso y se sentó al lado de C. C lo miró de arriba abajo y le preguntó si era de por aquí, el gringo movió la cabeza negativamente. Habla usted español volvió a arremeter C y el gringo nuevamente negó. Entonces C saco su ingles de pacotilla y empezó a platicarle al gringo, los comensales del inmundo bar no daban crédito a lo que estaba ocurriendo, de cuando acá que aquí se nos vienen a meter estos gringos de la gran puta. Que el turismo es terrorismo y que a este weón hay que colgarlo. El gringo no se daba cuenta de lo que ocurría porque todo le parecía normal. C empezó a perder el control de la situación –o eso creía él. De pronto se vieron rodeados por cinco flaites que los miraban y se reinan como un piño de hienas babeando a priori por lo que está apunto de ocurrir. El gringo se paró exaltado y una mano bruta se apoyó en su hombro y lo sentó de una y se escucho un jocoso pa'h onde vai shushetumare. El Gringo no perdió el control, viejo lobo. Se paro de todas formas pidiendo permiso para ir al baño –en su vida volvería a ver un baño tan asqueroso como ese-, sacó los dados del bolsillo mientras meaba, los acaricio, los hizo rodar en sus manos y volvió a la barra. Tomó asiento y le pidió a C que tradujera a viva voz lo siguiente: "señores, en mi pueblo a nosotros nos encanta jugar, y quisiera compartir con ustedes una adivinanza que ni el tipo más astuto ha podido adivinar". A los cabros les pareció gracioso así que -tire su wea de adivinanza-, grito alguno. "Bien, cuatro equipos participan de un cuadrangular de fútbol, jugando una vez contra cada rival. Al final del torneo, cada equipo metió exactamente tres goles y no hubo dos equipos con la misma cantidad de victorias. ¿Cuáles fueron los resultados de todos los partidos?" Peluo. Se escucho decir. Pasó el rato y nadie dio en el clavo pero se reían y le echaban la talla al gringo, o más bien a C pa'h que le tradujera. Se calmaron las bestias jugando y luego se despidieron amablemente incluso se sacaron unos buenos paraguas pa'h la mente. Luego C y el gringo abandonaron el bar con rumbo a la plaza Echaurren.



