Visión

Author: Ilá Al-wálad /

“Lo anterior...fue sólo un mal viaje”
BabaSónicos

¿Cual de todas eras? ¿A dónde me llevan estos rastros? ¿Eres todas ellas? ¿Hacia qué extraños paisajes viajo al invocarte... musa de las delicias?

Me queda tu amor libre para reamarte... ahora que te añoro como siempre.

Todo parece como si nunca llegará la hora de pasarnos al otro lado. Responder el llamado de la serpenteante tentación. A los ríos, a los montes, a las noches, al desierto. Amanezco abonado por un malón diabólico que nuestra santa serpiente nos ha enroscado. Y vibro. Estremecido como un lactante ante su teta... suave, todo ternura todo orgasmo, festejo ardiendo por vos... madre de todas las pasiones y matriz de todos los deseos.

Transportemos nos ya pronto. Me dice. Cuando le clavo una mirada carismática y me convence con su aliento de otro espacio tiempo. Paralelo a este sentir de papilla atómica, me voy llevando contra la inconsciencia, contra el mundano abismo de las apariencias, que delatan el rugir del tiempo muerto que me indigesta. Este dolor de nada subiendo hasta el idioma, allí, todo cara dura, gota a gota seduciendo el paraíso que se perfila juguetón, o un susurro del crepúsculo. Educada por esclavos de la tristeza te probé, quizá en una lengua extranjera y sin embargo el brillo de tus ojos.

Quise adelantarme al murmullo de las sombras y juguetear con tu recuerdo ido; a veces siento como si no fueras tú quien aviva la comezón que me inquieta, tu simpleza mente lúcida desnudes sonriente, que va i vuelve en todas partes.

Y te deseé buena suerte como de costumbre. Sobre tu escoba pregonando la fuga ibas ya atenta a los desencuentros que el andar ofrece, al ocaso. La virtud nómada de los vientos. La magia de la bestia danzante que coquetea al fondo. Tienta mis fauces dulces tiernas que esperan regresar a gustar los frutos de tu arabesco contonear. Bella, el alma que se escapa al fingido eco de los tiempos, y penetra en la plenitud de lo que ocurre, en este instante: el bambolear de su éxtasis sereno que contagia.

Vuelvo entonces abrazado a tu canto sordo mi cuerpo alerta, y despido un sediento perfume que saboreas para tantearme. Y despierto, como si la noche toda ultrájese mis salvajes instintos, para verte, aquí, otra vez, bajo la falda de tu falda ausente; y mi regocijo.
-Solo los nómadas descubren nuevos mundos.

Se detuvo el bus allí donde más me dolió el rodillazo que acompañó tu casual permiso. Esa agresividad tuya con que paseas tu belleza me despertó del ensueño que no dormía. Y toda la realidad se desprendió para refrescarme el trayecto. Me adelanté a lo supuesto y bajé.
La cuprosa estatua humana besaba a una pequeña en su mano y vi caer tres monedas más. El hombre impávido sale de su quieta ficción para desplazarse a las praderas del lejano oeste y disparar su rifle. Se notaba por su vestimenta que había sido agasajado por una tribu piel roja y que por lo menos una temporada pasó en Croatán. Porque las balas caían sobre los fachos transeúntes de todos los tiempos, que tantas matanzas llevaran acabo por no saber bailar la danza de la lluvia y otra tantas avaras envidias. Y seguí sin rumbo a la deriva. Saboreando tu aliento aquel.

Ahora que todo ha pasado ante mis cansados intentos de reconstruirte por enésima vez, vuelvo a buscar tus señas entre los parajes vírgenes de la contradicción y me despierto. Te busco con la sed de antaño, con la pasión desbocada que provocará en mí ese perfume incierto e infame, te visto cual efímero arrebol abismando el horizonte. No te caigas… levántate… corre… y redescubre el amor. Eso que la santa ley del padre oculta a tu uterina belleza. Lo anterior fue sólo un mal viaje a los sólitos territorios comunes a tu melancólica pereza. Aquello que justifica tu perdición para colmo de comparaciones. Y te despides y huyes con tus promesas de amor empuñadas y una lagrima pálida.

Acaríciame antes de que vacile el tiempo, y desaparezca conmigo esta ingrata, pero reconfortante forma de traerte a mí, aunque sea no real el recuerdo que perdura y vase. Entre esta cómoda sensación de ausencia y nuestra historia personal disuelta en las lágrimas que encumbro para evocarte, amor, perdido entre los dones de la oscura clarividencia, despiertas en mí este malestar que me compromete.

Resuelto en todo caso, a satisfacer la necesidad indómita de traer a ruedo las mismas palabras que ayer usara para persuadirte, y dejar escapar ese abandono. Borradas las huellas tendré otro nombre, olvidado por el rumbo solitario de la maldad, fuera de lo común, este encuentro desnudo de prejuicios y ansioso de anhelos que no logro deshojar del todo para seducirte. Sin motivos y fraguado el vicio que nos ata me alejo hasta ti, bañando el recuerdo con el capital destrozo de este pobre corazón. Por que es imposible olvidar tu delicia, irresistible nadar contra tu atracción, el tiempo no sé... detiene ante tu dulzura, víbora irresistible bébote gota a gota para abrazar este romance… amor. Y ese suspiro al aire que vuela a mi encuentro te convence. Floreces ahora cuando el frio me azota, y es imposible olvidarte, irresistible tu contoneo, tu tentación mi salvada .

Acurruquémonos mi amor y olvidemos esas lenguas que nos oculta el norte. Alejémonos de una vez y sostengámonos en esta simpleza sin miedo ni medio que la someta a la negación. De lo que fue no hay más lo sé pero me olvido y te llamo deseoso de complacerte... Atrévete.
Las cartas de amor leídas al aviento no tuvieron mejor futuro que la hoguera. Es que el después prometido y los gestos idos no reflejan la pasión desgastada por el acoso. Las borracheras colectivas y los elocuentes cuerpo a cuerpo que saciaran la sed de mi vientre podrido. Llegué incluso a pensarme hermafrodita para atiborrar el desconsuelo de no degustarte, lengua frágil y dura la que sembrara el cosquilleo en tu sexo y saboreara los jugos de tu libertina presencia.

¿Cual de todas eras? ¿A dónde me llevan estos rastros? ¿Eres todas ellas? ¿Hacia qué extraños paisajes viajo al invocarte musa de las delicias?

Me queda tu amor libre para reamarte... ahora que te añoro como siempre.





El Arte del Desplazamiento

Author: Ilá Al-wálad /


Añara Traceur Huenchucheo nunca conoció la tierra de sus ancestras. Obligados todos a emigrar por causa de una represa la excusa de la necesidad de energía para el resto de la nación a la cual pertenecían sin desearlo. Ella y su amante, Yuri Parkour, recorrieron enormes distancias para sobrevivir a la represión de sus instintos que los guiaban a la destrucción total –ese afanado desprecio contra los dogmas la moral el estado el mercado la guerra que les toco vivir. La historia de estos villanos anónimos se perderá en la clandestinidad de la memoria colectiva, sin embargo, al igual que un tesoro bien hallado en las profundidades de la topografía submarina, bajo ese salado manto de pigmentos vegetales que todo lo esconde, hay una instante que vuelve a asomar repercutiendo en el devenir de sus ácratas precursores.

El naufragio no fue el final de esta casta de insurrectos. No. A pesar del tiempo y la humedad encallaron sus semillas en las tierras del sur de los sures, por acá, cerca de los erizos negros y las arañas de rincón, cuyo veneno infectará a la más pequeña y astuta de las criaturas hasta ahora antes jamás nunca vistas. Toda una musa en las artes del desplazamiento. Esa fiebre de sarcasmos, burlas, befas y mofas con que contoneaba su periplo, no pasaría desapercibida por las fauces del que todo lo transforma en mercancía, a pesar de la desorbitada fantasía y su lidiar contra la recuperación.

Convengamos que ni el más absurdo de los motivos podría aclarar la ruta del estilo por el cual movíase tras el botín. La estética que practicaba obedecía a las despreciables, precarias y miserables condiciones de existencia que llevaban en la toma, pero con dejos de malabarismo, pirotecnia espectacular e inusuales destrezas cuyo modus operandi despertaban la admiración de muchos frustrados y envidiosos artistas. El currículo que sostenía la niña era envidiable: a los 12 años ya había sido detenida más de nueve veces por robo y hurto hormiga a una conocida cadena de supermercados (risas).

Importante es comprender los alcances de tamaña empresa. Véase como un desafío. Como cualquier persona, probablemente usted a soñado con asesinar a un tirano, robar un banco, desbalijar la casa de algún desgraciao magnate, etc., etc. O bien hacer el amor en un iglesia, cagar dentro de un banco, tirar tinta al frontis de la bolsa de comercio, quemar una escuela vacía, provocar una avalancha de personas corriendo sin razón en la arteria de una gran ciudad, soltar a los animales del zoológico o volar el centro de desarrollo genético más cercano. Estos sentimientos, del todo corrientes y aceptablemente admirables en los tiempos del bienestar y el megaconsumismo, en la era de la parafernalia tecnológica del trabaja consume muere, de la cobardía y la mierda saliendo por todas las cloacas, del desprecio por el medio ambiente y la farsa financiera y la viejecita que se queda sin casa y la prohibición del aborto y el gran vientre de hambrientos especímenes que bajaran de los cerros a cortar las cabezas de los gorditos demócratas que persisten con el póngale la cola al burro.

No espere que le cuente la historia de una heroína bonachona. No piense en el arrepentimiento ola culpa. Bórrese cualquier prejuicio y entienda que la víctima puede ser usted, atenta lector, que recorre estas letras desde su burbuja en donde quiera que se encuentre. Cuidado. Dese cuenta. Guarda con los carteristas –esos hermosos mimos del crimen-. Dele un cigarro no vaya a ser cosa que le saquen un cuchillo y le corten el dedo por su anillo de bodas. Mejor no se case y prevenga. No muestre las piernas, deje algo para la imaginación, o mejor camine en pelotas para evitarse la sospecha de la provocación. Aléjese de esos hombres celosos. Posesivos monstruos ávidos de telenovelosas discusiones. No vaya a ser cosa que le pase lo que a la sobrina de la vecina asesinada por su novio a los 16 años. Es que no pudo soportar el infeliz que la dejara. Cuídese del viejo verde que le sonríe a su pequeño. No mire a la mocita que transita la noche vendiendo florecitas cuando debería estar durmiendo acurrucada con su mamita en vez de estar defecando sobre el rostro de un degenerado pedófilo. No se le ocurra rematar un bebe por internet. Esto no es real. No se asombre. Pierda cuidado. Son cosas que pasan. Destruya su reloj.

Ella se dio cuenta muy temprano de esta farsa y de lo que realmente valía la pena. No hubo reformatorio que la resistiera ni asistente social que le cambiara el rumbo. Su madre, profeta de la Santa Yihad de Nuestra Señora del Caos Perpetuo, le dijo el día en que le llegó su primera regla: “imagínate a ti misma cara a cara con una bruja que te mira hostil y pregunta “¿Cuál es tu verdadero deseo? ¿Vacilas, balbuceas, te refugias en tópicos ideológicos? ¿Posees tanta Imaginación como Voluntad, eres capaz de soñar y atreverte, o eres la musa de una fantasía impotente?” Esa noche soñaste que el hombre araña venía a visitarte, se sacaba la mascara, y era tu rostro el que mirábate coqueta y sarcásticamente. Despertaste con el plan maestro y descubriste en ti el secreto de tu estirpe. A la mañana siguiente te enchulaste y partiste a tomar el barrio alto por asalto.

Venías superando los obstáculos que se presentaban en tu recorrido de la forma más fluida y bella que antes nunca vi. Tu cuerpo eran todas tus posibilidades. Tu mente decidida a superar los miedos, fuerte de espíritu, trazador de urbanas ilusiones prohibidas, fuente de tus vandálicos ser y durar. Concéntrate y arrójate. Ese niño me gusta. Increíbles saltos y caídas, sobre muros, rejas, límites y prejuicios irrumpía con su estampa. Nada lo detenía. Si un edificio se cruzaba en su camino por encima le pasaba. Ese niño me gusta.

Lo seguiste a pesar de tu falta de recursos y en sus asombrosos movimientos vislumbraste el presente futuro que deparaba el encuentro. Ese niño me gusta. Lo encontraste en el baño y no dudaste en acercártele mientras sacudía las últimas gotas de su evacuación junto al retrete. Ese niño me gusta. Cerraste la puerta. Profundamente nos besamos hasta conjurar la ventura de los días tensos que pasamos. Este niño me gusta. Nos fuimos al parque a descansar en los pastizales. Me enseñaste la lógica de tu movimiento y yo te insinué el posible abuso de tu técnica. Me tragué tu alma con un beso y me llevaste a conocer los rincones de tu barriada.

Te abandoné apenas me hice ducha y logré sortear los obstáculos más básicos. Me recomendaste mirar unos videos para cachar el mote, lo hice y pronto desarrollé un conjuro de destrezas que me permitieron acceder a los balcones de la alta sociedad, y esta vez ya no para limpiar los vómitos de la juerga.

El primer golpe fue sencillo, joyas efectivo cremas un sanwich y noh fuimoh. Por la puerta como las damas. El portero ni se percato de que lo que no sube no puede bajar. Nos hicimos las lesas y volvimos a celebrar a la toma. Reducir semejantes prendas fue fácil, igual las lucimos un rato para que se supiera que nosotras la estábamos llevando, no sólo porque estábamos demostrando –y subiendo la vara- de las capacidades del choreo sin violencia. Lo cual en estos tiempos es una obra de arte. Sutileza, habilidad, inteligencia. Deslizarse como una araña por la fina seda que teje en su fuga. Y con ésta desvalijar las arcas de la equidad para tomar posesión de lo anheladamente ajeno.

Es cierto que nos pillaron, por golosas claro, nos fuimos al chancho, nos cegó el dinero, es que han sido muchos años de tanta mierda, que al ver con la facilidad con que... Igual no má… espero que ahora… en esta nueva urbe las cosas salgan... mejor pues aquí nadie sospechará nada… aquí nadie entiende aún la hermosa relación entre arte y crimen que tejemos… ¡¡¡Y sí… Total, árbol que crece chueco no hay viento que lo enderece…!!!

Anónimo

Author: Ilá Al-wálad /




“Es ésta, es ésta,
ánima mía
corazón mío, espíritu mío -sitibundos
corazón mío, espíritu mío, -errantes-,
frenéticos, vagabundos,
vaga mundos
desalados,”

León de Greiff

¿Es ésta entonces la ávida vida abierta a todos los portentos y e indecentes fantasías, y aquí pensé afincar el ancla y mi vagabunda nao despierta a toda la cosa terrena -y sideral- o que soñó cogitabunda el ensueño?

Con el ánima atenta - y los abiertos fijos ojos horadantes - y el espíritu mío ansioso, ardiente, insaturable inextinguible, indómito y eterno insurgente.

¿Es ésta entonces la ávida vida abierta de milagros inconclusos y sueños turbulentos?

Como caracolas profundas y oídos sordos pendencieros, donde gustar los aladíneos despojos de la piratería. Los inverecundos sables rojos al abordaje, y el reventar de la farsa que encalla el ensueño.

Es ésta, es ésta… ¿y aquí pensé en callar? Y en el recodo de todo camino la vida me depare una mano amiga entre la pierna cansada… y horizonte para mi sed de aventurero. O una copa pérfida de ajenjo o vino o vodka y un maldito verso audaz como el azor.

Camine mi espíritu pulido por los vientos del azar, de la mano a ésta vida incierta y solemne o soberana.

Oh corazón mío, espíritu mío jamás saciado.

Oh corazón mío, espíritu mío, satisfecho nunca.

Oh domador de efímeros arreboles, cabalgador de sombras, navegador de nubes, propugnador de olvido.

Oh domador de arreboles efímeros, argonauta en océanos de sones y estepas y ritmos.

¿Es ésta entonces la ávida vida abierta a todos los portentos, que cautivó a la frente y los labios rojos de azules y mundos?

¿Y aquí pensé encallar,

y aquí pensé afincar el ancla

y por siempre fijar la vagabunda nao?

Con el anima despierta, como los antiguos mundos a las noches de estrellas guías, me encontré. Y cerré el libro para volver a perderme en los abismos de la memoria, entre la conciencia y la palabra que rastrea las sombras de lo vividos pasos. Jugué a crecer de nuevo, bajo el mamoncillo cargado y sonriente y el aroma tropical que tantos sueños evocara al gran farsante. Luego descansé del rumor y los ecos de aquellas palabras lejanas y desconocidas, para rearmar la semántica del neologismo salvador. Y la frente campana, como el azar incauto que desprende su patraña precocida para el deleite de esos pájaros que pululan por las redes de este caos seductor, fecundo y halagador.

Siguiendo las pistas falsas que conducen a la verdad personal, a la beldad sin límites, a la aceptación de lo repugnante por modesta merienda y a la horripilante nausea del imaginario que penetra la burbuja, nuestro escondite, divisaste a lo lejos el cantar de leche que goteaba de la gran teta a tu boca insomne de manjares nutrientes. Forajidos impulsos los que saboreaste para viajar al vientre, y en ese mecerse te viste nuevamente dentro del refugio primero. Presto a la venida.

Y escuchaste nuevamente el bostezo, señal de la buenaventura que tejías a solas y a escondidas, planeando el gran asalto a la realidad consensuada: “me quedas tú y me donas la alegría con el dolor y tu miel deleitable, con el acerbo aloe me quedas tú, y la luz que tu alma cría… dentro la tenebrura inenarrable de mi yo solitario” dispuesto a transmutar y ser otra cualquiera.

Y el viento del acaso volvió abrirlo. La página mohosa volvió a cantar para tí aquel relato que hipnotizará tu esperanza, en los tiempos de tu pubertad intelectual:

“juego mi vida, cambio mi vida. De todos modos la llevo perdida… y la juego o la cambio por el más infantil espejismo, la dono en usufructo, o la regalo…”

Porque al igual que a ella, todo te dio lo mismo, trocar tu vida por una sonrisa y cinco besos, porque todo, todo te da lo mismo: lo ruin lo eximio lo trivial lo perfecto lo malo, lo cultivaste todo en el diminuto horrido abismo donde se anudan serpentinos tus sesos.

Y fugose -cuando llegó el ahora- de tus sienes al fin toda la hartura, todo el fastidio, y cambiaste tu vida por una fábrica de crepúsculos y auroras, donde depositar el anhelo vehemente de tu incendiaria estirpe. Volviendo a ser al fin el comienzo.

Secuestro... un relato de Niño perdido

Author: Ilá Al-wálad /




Que no se preocupara –le escribí. Que no se preocupara por su paradero, que estaba bien, que el camino me había hecho aprender muchas cosas y sobre todo a conocer a las personas.

Niño perdido escribía. Con suavidad y dulzura relataba los pormenores de sus andanzas tras las huellas que perseguía. Esos pasos suyos que en círculo guiábanlo siempre hacia él, escribía niño perdido.

Niño perdido buscándoselas en ciudades lejanas, entre otros olores y músicas y gestos. Por callejuelas ancestrales o por modernos edificios tecnológicos. Escupos, orina, gomas de mascar, billeteras y joyas y asfalto pisaba. No se bien si buscándome o perdiéndome. Quizás escondiéndome a mí mismo las pistas que dejo y persigo. Escribía niño perdido sumido en un deambular ejemplar, digno de las miradas del resto.

Niño perdido de pie, con una cerveza en la mano, un cuaderno y el lápiz en la boca tomaba y escribíase con amor las ilusiones que encumbran su ruta. Su propia ruta hacia la superabundancia de la ausencia, la no-significancia-espectacular de lo invisible cotidiano, lo que veo que está y que desaparece y luego vuelvo a ver y lo escribo, escribía sin dudar los escritos que escribía, sobre su carne.

Niño perdido se reía mientras escribía y jugaba en los prados más verdes y en los mares más azules escribía que se perdía, como si un huiro lo despidiera flameando sus cabellos al mar. Bello era lo que veía a medida que se iba yendo. Perdido en su sonrisa.

-Llegué- Escucha que le gritan desde la orilla y se detiene. Y eso bastó para desviarlo de su propósito desconocido. Desconocido para ti pero por supuesto que Niño perdido sabe lo que hizo y lo que hace y lo que ha de hacer. Además todos estos supuestos que parecen estar sucediendo en forma secuencial no son más que el acomodo de Niño perdido para indicarnos cómo seguir el orden de sus vivencias repartidas por ahí.

Nuestro querido Niño perdido no está para saciar vuestra sed de curiosidades remotas, el circofreak al cual prendéis velas. No, no pretende ser la representación de la representación de la representación de sí mismo parafraseado. No. A niño perdido no le importa nada desde que apareció en la caratula de un embase de leche o desde que llamaron desesperadamente por los altoparlantes de un horrendo campo de tortura a su abuela para que reconociera los restos de la carnicería. O cuando tú escuchabas a su madre desesperada gritando por la calle mi niño, mi niño, mi niñooooo… ¿imaginaste lo terrible que sería pasar por esa situación? ¿Terrible? No tanto para niño perdido como para quien lo cura. Pues luego de tanto andar patiperreándo por ahí, Niño perdido perdió el sentido de la empatía y se ha vuelto cada vez más requete más ensimismado, escribe niño perdido sin evitar reírse nuevamente. Ya desplomándose sobre la arena.

Sí. Todas las falsas noticias son una pesadez, una molestia, una manera de confundir a muchas personas. Ésta además es cruel al servirse del sentimiento de solidaridad que puede provocar el sufrimiento de unos padres que han perdido a su hijo de cinco años. Escribe niño perdido con el pelo vuelto escalopa.

Niño perdido conjura para que las familias más pudientes de la comarca acudan en su ayuda. Le han secuestrado y su rescate es tan pero tan costoso que su abueli no lo puede pagar, además sus vidas han sido tremendamente difíciles, desde que su padres…

Desde entonces han quedado al cuidado de su pobre abuelita, que lidia con un cáncer mortal tremendamente gravoso que la ha dejado de cuculito en la calle –porque el cáncer es el precio que le han puesto a la vida- y a pesar de tanto dolor, tanto sufrimiento, Niño perdido y su familia han logrado salir adelante y destacar en la localidad en que se desenvuelve: el turístico barrio alto.

Niño perdido con hambre de venganza. Niño perdido sabe lo que debe saber, y ya es hora de empezar a cantar –riéndose Niño perdido del porvenir. Desde pequeños debimos separarnos. A la abuela no le quedo otra que ubicar a niño perdido en el orfanato de Reñaca, pues pensó que allí la cosa no sería tan terrible y que de algún modo habría posibilidades para wachos como él. Como yo.

Niño perdido aislado vivió muchas cosas feas. El párroco mercader a cargo de las catequesis que transformaban en bellos, angelicales y coloraditos nuevos católicos a los rubiecitos y a los no tanto de las escuelas británicas de la región. Y si nadie se quejaba no era por que les gustara. Desde pequeñito Niño perdido destacó como uno de los fieles colaboradores del divino sacerdote. Ganose su confianza y su cariño, y supo desfalcar la fe que a fuerza de sopapos y tocaciones tuvo que dejar penetrar para salir adelante. La carne es débil, repetía Niño perdido amparado en su doble esfuerzo, en su grandeza espiritual duplicada. A veces él, a veces yo, nos turnábamos si, en aprender los dones de la religiosidad y las artes del crimen. Mientras Niño perdido se encomendaba a dios, Niño perdido abrazaba el hampa, hecho lanza, cual correcaminos, se hizo diestro en las artes del arranca con la cartera, del chaucha con los pacos, del robo con violencia e intimidación. Niño perdido se atraganta con los recuerdos, deja salir una bella y genuina diabólica carcajada, y se jacta dos veces de ser un doblemente perdido.

Por entre la red de los hijos cachetes colorados y la iglesia empezaron a pasar pequeños pececillos demasiado grandes. De pronto la presa dejose pillar y silencio. De pronto las prácticas del amor corporal que nuestro señor Jesucristo nos mando a obedecer y callar para la sorpresa de nuestro párroco estallaron, porque ya hace tiempo Niño perdido oculta una camarita que Niño perdido ha robado a un gringo que baja por Artillería dispuesto a consumir la precoz y pueril mercancía calaverita que anda a pie pelado dejándose toquetear por cerdos extranjeros y muchas otras cosas horribles. Y ni el falso mito de la neutralidad tecnológica salvará al cura del escándalo.

Niño perdido celebraba otra multitudinaria jornada enmarcada en el culto de San expedito cuando el clérigo y sólo él vio cómo el peso de su culpa era secuestrado ante las miradas atónitas de los pocos feligreses que reconocieron al monaguillo de Niño perdido en el cuerpo del joven golpeado en la cabeza y arrastrado hacia un taxi que rápidamente desapareció. El silencio del cristiano medio puede ser la clave de este enigma. Es el temor el que oculta a los ojos de vuestro Dios las verdades incorruptibles que han de salir a flote en este mierdero. Sin embargo la astucia del villano. Quien ha sacrificado su cuerpo y sufrido las escalofriantes portadas de los medios sabe tomarse a pecho las venganzas y sacarle el jugo a una vida podrida por causa del orden piliticosocialeconómico del culto a la muerte y la aniquilación del hombre por el hombre. Por eso es que Niño perdido está aquí para vengarse.

Niño perdido golpeando a Niño perdido y arrastrándolo hasta un taxi que Niño perdido ha robado hace un par de horas. Niño perdido llamando al curita desesperado para solicitarle dinero para pagar el rescate. Niño perdido asegurándole al clérigo que Niño perdido ha soltado la pepa. Niño perdido mandando a su abuelita a recoger un gran saco repleto con el precio de la fe y el surplus de la fiesta de San Expedito, pero a Niño perdido aún le duele el culito de su memoria, y no está aquí sólo para beneficiarse de su mala suerte.

El mayúsculo escándalo que la cinta subida al Youtube provocó en la comunidad causó un veloz movimiento del aparato judicial. El padrecito fue sentenciado a expiar sus culpas en el paradisiaco pabellón que más goza de los pedófilos violadores. Niño perdido y su gemelo le han recomendado a su moribunda abuelita una sabrosa terapia canabica bendecida por el caribeño clima colombiano. Los gemelos perdidos abrazan a su abueli que viene llegando a gastar sus últimos días en una soleada playa de Santa Marta. Las vidas de Niño perdido están por escribirse.

Revuelta

Author: Ilá Al-wálad /



Como me gusta salir a pasear la ciudad abrazado al ayer, besando al hoy y corriéndole mano al mañana.

A ver haber. Por donde continuamos. Decir que hemos re-vuelto la tierra para inyectar los almácigos fresquitos de nuestras nuevas esperanzas sería un tanto cursi. Que rico que lo diga alguien a quien no le importe. Hemos vuelto al puerto –que ciudad tan pero tan artística- me encanta.

Y esa magia no para de sorprenderme, por dondequiera que uno mire se encuentra con la realidad entre cortada, los escenarios urbanos increíblemente ruinosos desbordan de energía creadora, que rico. Es demasiado fácil salirse del camino y re encontrase a uno mismo en paisajes recontra sur-reales que nutren la imaginación para recrearnos la imagen misma del mismo uno que son todas y ellos.

¡Fantabuloso!

Hemos revuelto a venir. Y ya todo es arte para profanarte, incluso las blasfemias garrapateadas en los muros de la ciudad están envasadas en simpáticos magnetos para adherir al refrigerador, para llevarse un recuerdo de la calle pisada.

¡Que lindo!

Y en cada semáforo lxs chicxs lanzando al aire el presente ensueño y anda explicarle a alguien eso del arte por el arte. El arte es vivo aquí en esta ciudad. Todavía cantan en los bares los valsecitos peruanos que ahora son porteños, y bien, puede uno escuchar un cover de Leo Dan y dar cuenta de que aquel tema tan mentado era del mismísimo Dan y bacán. Y así, darse un paseo por el hedor del mercado y suspirarse el pueblo entero y gozarla cabrito. Subir un poco más para mirar desde aquel rincón el romanticismo molotoviano de los secuaces del caos que aun caminan el rumbo de la tradición guerrera de la guerra a la guerra y salud por eso. Por estar todo como siempre y más y poder perderse clandestinamente el ego ausente a medio tiempo.

Relato invisible

Author: Ilá Al-wálad /




A comienzos del 2012, Andrés Sborovsky visita Valparaíso por última vez. Su equipaje consistía en una mochila tipo estudiante, azul mezclilla, con una banderita de la nación mapuche que había adquirido en Temuko dos semanas antes. En ella una muda completa, y tres dados. Lo que visto en el estío, no es nada. Se le vio saliendo del "Kanario" completamente borracho y acompañado de un tal Rodolfo Kurchan, quien llevaba bajo el brazo un ejemplar en checo del nunca bien ponderado "Cabeza abajo" de Pavel Kohout. Al decir del informante, los sujetos no parecían peligrosos, "se notaba que eran personas decentes".

Triztan Malaphata reconoció los dados hallados por los peritos durante los peritajes. Dijo que había estado bebiendo con un gringo que no hablaba español y que le aseguró que todas sus decisiones en la vida las echaba a la suerte. Que mientras se rajaba con las piscolas, le explicó una técnica infalible aunque quizás pudo ser un juego, o una broma, o una payasada, o una maldición. Los dados en cuestión eran inconfundibles, porque no sólo no eran blancos ni rojos, sino que además, por ejemplo, en la cara del cubo en donde debía ir el número tres denominado con los clásicos tres puntitos negros, (o blancos en el caso del dado rojo) habían incrustados tres diamantes. Y la sorpresa fue mayor cuando Malaphata visualizó que en el casillero en donde debía ir el seis, los seis diamantes habían sido arrancados. Malaphata prefirió evitar las conjeturas apresuradas y no quiso suponer –aunque no pudo evitarlo- que alguno de los peritos habíase embuchado las piedrecillas, aunque pensóselo mejor, y lo descartó.

Rodolfo Kurchan vestía como un caballero. Como un caballero de Europa del este en los tiempos de Salvador Allende. Llevaba una camisa a rayas, pantalón amasado y una chupalla hecha a la medida en el Champion de Rancagua del año en que… Sin embargo, los motivos que lo trajeron al Valle del Paraíso le parecieron completamente absurdos -no, ridículos, escalofriantes- a los compinches que aceptaron todos los tragos que este pagó con gusto y los arroyado/palta que comieron con gusto antes de sacarlo a patadas del "Parlamento Chico" después de que confesara haber hecho pacto con el diablo. Por suerte –ay la bendita suerte– Magdalena Etnama Anivid pasaba por la puerta del local en el exacto momento en que el europeo aterrizaba con el pecho en los adoquines y tres dados rodaban a perderse en la azarosa noche porteña.

En secreto, cada uno de los testigos eligió un número entero positivo. Luego se les pidió que revelaran su elección. Antes de la partida se discutió sobre cual de las versiones se utilizarían. Lo típico era que el ganador fuese aquel que se apropia de la cifra más baja que no esté repetida. No obstante, decidieron a mano alzada que el desafortunado vencedor, fuese el segundo número más bajo que no esté repetido. Pero Danilo Cuevas -un experimentado conocedor de las triquiñuelas del azar- preguntó en voz alta: ¿Qué número conviene elegir?

-Evidentemente no el 1, dijo uno, jamás podría ser el segundo número más bajo.

-Queda descartado.

-¿Y el 2?

- Bueno, si nadie elegirá el 1, el 2 no podrá ser nunca el segundo número más bajo. También queda descartado. Si nadie elige ni el 1 ni el 2, tampoco es razonable elegir el 3; de la misma manera se descartan el 4, el 5, el 6, todos. Conclusión: no conviene elegir ningún número. Sin embargo – y en esto reside la gracia del juego, es infalible-, alguien tiene que ganar, porque el resultado no depende de la habilidad o destreza de los jugadores, sino exclusivamente del acaso.

Suponga usted le dijo Camilo Penoi echado sobre la barra al gringo. Suponga usted que lo han tomado preso y que lo han encerrado en una peculiar celda, en la cual hay una puerta que conduce a la salvación y otra a la muerte. Imagínese ahora que en una de las puertas hay un guardián que no puede mentir y en la otra otro que no puede decir la verdad. Para salir de la celda solamente puede hacer una pregunta a uno de los guardianes. ¿Qué debes hacer? El gringo alzó la copa, escupió al suelo y brindó a la salud de la incertidumbre y le hizo saber a Penoi que su pregunta le regocijaba de contento, que sentía una hinchazón en el pecho en el alma. Y enseguida le preguntó si por casualidad conocía a Laura Spivak, a lo cual respondió que no. Y luego sentados ahí mismo, en aquel lugar infinito, ya ebrios y cansados de perseguirse y tratar de pillarse, oyeron decir a uno de los otros que apoyaba el codo en el tablado que trabajaba para una monstruosa corporación dedicada la producción de muebles y artículos para el hogar que le decía a su acompañante: "¿sabes cómo mi compañía acaba con su competencia?" La música y el murmullo despistó a los oyentes una vez más. Así que partieron cazador y presa, a perderse entre las escaleras y la luna alunada que contemplaba seca las andanzas de semejantes criaturas.

Los comerciantes no se ocupan sino de hundirse mutuamente; tal es el fruto de la libre competencia.

A partir de este momento todo se vuelve confuso. Los datos que recolectamos en las pesquisas no nos entregan ninguna certeza. Qué hacer, cómo salir de la encrucijada en la que nos encontramos -Ayúdanos señor te rogamos. Sólo un nombre. Un pista que nos puede conducir a la "captura" del sospechoso, que nos puede conducir a la solución del enigma, que nos puede conducir a las razones que motivaron semejante locura, que nos puede conducir al éxito, que nos puede conducir.

La "Caos Secta Play " Fue fundada en el equinoccio de primavera del noventainueve en una localidad virtual ubicada en www.caos_secta_play.tk, Allí, como puede enterarse cualquier lector curioso, se desarrollan numerosas y variadas partidas de toda clase de juegos de azar en donde los triunfadores son llevados de un nivel a otro a medida que van realizando las acciones que sus apuestas y triunfos y sus golpes de suerte designan. No es fácil aunque las reglas del juego son simples. El que gana no sabe bien lo que gana pero debe cumplir con el pedido de caos. De esta manera, el azar va guiando el comportamiento y la conducta de los jugadores en la vida real. No queremos relatar ejemplos para no matar la magia del sitio, si algún interesado esta dispuesto a ser participe del juego, bien por él, porque ya sabe donde encontrarlos.

La partida se desarrolló como de costumbre, como supimos por el traidor, se jugó en modalidad "San segunda". Los resultados fueron: jugador A(4); jugador B(4), JUGADOR z (cuatro); jugador V(4); jugador J(4); jugador R(4); jugador K (9); jugador & (nueve). Los jugadores T, H, C, obtuvieron 6, 6, 6, respectivamente. Por lo que el concursos se declaró empatado y tras arduos días de disputa se echó a la suerte la suerte de los jugadores y la suerte decidió que t, h y c ganaban y punto. Pero eh pa, todavía hubo que repartir las acciones triunfantes (las tareas a realizar en la vida real), lo cual se decidió por una partida de cachipún triple al mejor de 19 lanzadas.

Y la suerte quiso que todo anduviera al apa de los acontecimientos, por más extraño que parezca, ahora que ya todo acabó, ahora que podemos enlazar los sucesos nos damos cuentas de que todos hemos sido unos títeres del sentido, del destino, del azar, la suerte el acaso la casualidad y el sincronismo, todo pasando independiente e interdependiente de nosotros, la metavivencia como espejo del in/conciente colectivo. La paradojal efervescencia del ir y venir al estar. Vivimos tiempos convulsos, nadie sabe realmente quien es quien y que pretenden las miradas obscenas, obsesiones objetables de ser obsequias. El finado era poeta. Y cuando murió lo taparon a loas y elegías. Poeta itinerante que recorría restaurantes, bares, pubs y lupanares, ofreciendo su creación portátil, cuya poesía ocultábase en sus fascinantes ediciones de cartón pintado. Increíble y cierto, pululaba como alma en pena por el puerto todo. Y en más de una ocasión se nos sentó a charlar y luego tuvimos que apartarlo porque su presencia se nos hacía insostenible. No sé porque, quizá su espíritu aislado, tal vez un reflejo de otro yo en otro tiempo. El horror del arte que encarnaba. En todo caso, el gringo le compró todos los textos que esa noche cargaba y los repartió entre la muchedumbre que a esa hora repletaba el bar.

Caminó. Caminó y caminó hasta que cruzó toda la ciudad. Esa noche habían preparado un nuevo convite, donde disfrutaron el vino, el ingenio y la buena comida según un orden espontáneo, libre de toda ley y moralidad. El único problema fue que la policía pescó a algunas de las pirañas encargadas de rapiñarle al Lider la cena de esa noche. Así que toco esperar un rato por los ingredientes de la mexicanada a la chilena. Ella llegó a picar para todos. Esa fue su cuota. Para sorpresa nuestra –juesú-, la chica pícara saco del bolsillo las piezas más preciosas que nadie vio nunca jamás. Saltaron de alegría y luego de comer bailaron y cantaron desnudos de placer guiados por un exceso de pasión que los condujo a la calle a quemar un banco -un cajero automático creo- y fue allí donde de pura casualidad se les pegó. Lo invitaron luego a la casa a continuar con el cumbión y el gringo se sumó con elocuencia a la preparación de cócteles mexicanoides que deleitaron a la muchedumbre que a esas horas, no podía creer la suerte que les bendecía la utopía tantas veces soñada y revolvida hasta el cansancio.

Los dados fueron vendidos a un traficante de piedras preciosas por una suma enorme, con la cual adquirieron un terreno lo suficientemente apto para iniciar el plan de fuga, para refundar Kroatán. La gente de la comarca ya no se espanta por las locuras de los muchachuelos que rehabitaron la vieja mansión embrujada. Pues el amor a la pachamama que expresan en cada uno de sus actos, la pasión con que llevan a cabo sus proezas existenciales y la economía de sus gestos ha provocado en los aldeanos un sentimiento de asombro y regalía para con ellas y ellos. Vivir es regalarse.

Al jugador C no le quedó otra opción que cumplir el divino mandato del azar. Y como todo designio supremo ocurre sin el más mínimo control por parte de nuestra racionalidad instrumental mecanicoide, ni siquiera tubo que trasladarse. La Muerte es mujer, pensó C mientras esperaba que el fenómeno se presentara nítido ante sus ojos, su olfato, su tacto, y en fin. Le cayó en bandeja mientras bebía unos tragos tranquilamente echado sobre el tablado de un inmundo bar porteño. Creo que fue en "Los siete machos", lugar irresistible para cualquier jugador. Y sí, todo ocurrió y el tipo llegó y quizá se reconocieron pero es muy probable que no. Pero cabe la remota posibilidad de que la víctima, el maestro del ingenio, también pertenezca a la Caos Secta Play, aunque no podemos asegurarlo y el que maneja los hilos de esta pseudo realidad no se ha decidido aun por lo que corresponde. Pero bien, llegó y el plan era simple, la zorra y el cuervo frente a frente, dispuesto a quitarle el caramelo al niño, porque las selvas en las que se movían, por este puerto que amarra más que el hambre, C se manejaba con todo el sigilo y la armonía del mundo. Con toda calma colocó su mochila azul sobre un piso y se sentó al lado de C. C lo miró de arriba abajo y le preguntó si era de por aquí, el gringo movió la cabeza negativamente. Habla usted español volvió a arremeter C y el gringo nuevamente negó. Entonces C saco su ingles de pacotilla y empezó a platicarle al gringo, los comensales del inmundo bar no daban crédito a lo que estaba ocurriendo, de cuando acá que aquí se nos vienen a meter estos gringos de la gran puta. Que el turismo es terrorismo y que a este weón hay que colgarlo. El gringo no se daba cuenta de lo que ocurría porque todo le parecía normal. C empezó a perder el control de la situación –o eso creía él. De pronto se vieron rodeados por cinco flaites que los miraban y se reinan como un piño de hienas babeando a priori por lo que está apunto de ocurrir. El gringo se paró exaltado y una mano bruta se apoyó en su hombro y lo sentó de una y se escucho un jocoso pa'h onde vai shushetumare. El Gringo no perdió el control, viejo lobo. Se paro de todas formas pidiendo permiso para ir al baño –en su vida volvería a ver un baño tan asqueroso como ese-, sacó los dados del bolsillo mientras meaba, los acaricio, los hizo rodar en sus manos y volvió a la barra. Tomó asiento y le pidió a C que tradujera a viva voz lo siguiente: "señores, en mi pueblo a nosotros nos encanta jugar, y quisiera compartir con ustedes una adivinanza que ni el tipo más astuto ha podido adivinar". A los cabros les pareció gracioso así que -tire su wea de adivinanza-, grito alguno. "Bien, cuatro equipos participan de un cuadrangular de fútbol, jugando una vez contra cada rival. Al final del torneo, cada equipo metió exactamente tres goles y no hubo dos equipos con la misma cantidad de victorias. ¿Cuáles fueron los resultados de todos los partidos?" Peluo. Se escucho decir. Pasó el rato y nadie dio en el clavo pero se reían y le echaban la talla al gringo, o más bien a C pa'h que le tradujera. Se calmaron las bestias jugando y luego se despidieron amablemente incluso se sacaron unos buenos paraguas pa'h la mente. Luego C y el gringo abandonaron el bar con rumbo a la plaza Echaurren.

ürsula

Author: Ilá Al-wálad /

La clara tendencia a la que tiendo, cuando me detengo a pensar lo que podría ser cuando, estorba. Recorrer senderos escalando peñascos toscos, hoscos y peludos, para resolver el enigma de que no hay enigma, y sólo envejecemos. Y la renovación no llega y sigue rodando la pelota secular, y hasta cuando cuando.

Se muere todo, todo perece. Y no hay problema en aceptarlo, pero por qué me perturba entonces el descontrol de lo que no controlo, y a la vez deseo descontrolar. Me gustaría prescindir de las cavilaciones que me vacilan, y matar al pedagogo que llevo dentro.

Y dejar de educarme en las artes de la cultura para saborear la última de las liberaciones inalcanzables: el analfabetismo. Y es cierto que la crítica de la totalidad es una burrada, pues anularlo todo nos deja nada. Y a un paso de las abstracciones terriblemente charchas del mal entendido.

Es cuestión de tiempo, lo sé, dejar de perderse. Y volver a palpar los olores sectarios de la muchedumbre ardiente por héroes crucificables. ¿O temen acaso, a las babas de los vándalos que imponen sus propias cuestiones a los demás? Me inquieta saber que el solo hecho de estar presente reinvente la tiranía que sugiere la incertidumbre de contar con la soltura de lengua que escandaliza mi imaginación.

¿Llegará el tiempo en que perdido en la montaña me levante a hacer mis ejercicios, fumar un buen chilum y pasar el día sin pensarlo? Me vuelve a tentar la vejez, haberlo vivido todo ya cuando aún no se ha comenzado siquiera a dejar huellas y esta puta nostalgia por el futuro.

Perder los pasos es cuestión de escrúpulos, y ni siquiera cuestiónese lo que quiero decir. Es simplemente la necesidad de escupir criterios y juicios y opiniones y consecuencias. Y ni eso basta para negar inmediatamente el intento de los objetivos planeados.

Huir de uno mismo de tanto amarse, ocultarse uno mismo para ser todos, y correr desnudo sobre el monte del olvido.

Es una pena desacreditarse ante los ojos ardientes de quien anhela vuestras palabras, pero ante todo la inútil honestidad que nos caracteriza y callar, y no puede más que suspender el contacto, con los vientos del azaroso devenir; e inquietud infame.

Cuento corto

Author: Ilá Al-wálad /

Estamos sentados en el patio, entremedio el desorden cotidiano. Ella lía y yo la espero sediento de humo. Qué hora es –pregunta mientras se asoma por entre los matorrales la luna llena. Las 10 respondo al toque con la seguridad de un charlatán. No puede ser, me dice tratando de enderezar la patraña. Te apuesto. Pero por deporte. Vale, te apuesto el desayuno. Bueno, pero si yo gano, tu cambias las sábanas. De acuerdo. Entonces qué horas son. Las diez y media.

Tienes fuego. Toma. Lo prende y el humo ahoga nuestras especulaciones. Cacha que hoy trabajé en la casa de Miriam, la mujer del ministro. Ah sí. Sí. Y cuando llegamos el guardia me pidió el pasaporte, qué cuático no. Y para qué. Yo cacho que por seguridad. El tipo está medio día sentado en una caseta que está en la entrada. Debe ser aburrido ese trabajo. Depende, es bueno para un lector. Claro, si es que tienes la paciencia de despacharte un libro al día. Por supuesto. Y le pregunté por lo que estaba leyendo y me nombró a un ruso, en ruso, que él leía en ruso y no lo reconocí. Me dijo que era nuevo, le pregunté si es ciencia ficción y me dijo que no, de detectives. Ah, toma, está apagado. Tienes fuego. Toma.

Ella está segura que ha ganado y yo estoy seguro que tendrá que cambiar las sábanas -mis últimas sábanas limpias. Después de un rato le pregunto si quiere que vaya a ver la hora y me dice para qué, si ya gané. Y me paro y voy y veo el reloj y sí. Y vuelvo y le digo perdiste. Y se ríe y me río y me dice: tú perdiste. Toma. Fumo confabulando y continúo. Qué te estaba diciendo, del detective. Ah, sí, del ruso.

Estoy sentado en un jardín y Tamir mi jefe bailarín de flamenco chacharea con la mujer del ministro. Ella como que no está de acuerdo con la cantidad de plantas –son muchas, demasiadas- que hemos colocado en su nuevo jardín. Y Tamir trata de engrupírsela y Adí está sentado en una jaba de plástico y yo echado en el suelo preparando la escena.

Según el ruso, el libro empieza así. Un hombre observa la conversación de la mujer del ministro con un tipo en un jardín. El asesino se avalancha –en todos los policiales hay un asesino ¿no?- sobre la mujer y le clava 19 puntazos con un chucito casero que el terrorista árabe hizo tranquilamente en su casa la noche anterior, mientras hacía extrañas apuestas con su compañera.

Para todas los Piratas.....!

Author: Ilá Al-wálad /



Zona Periódicamente Autónoma

por Hakim Bey

Me imagino que el viejo estilo de vida de la transhumancia siempre resultó agradable y además práctico, por lo menos en economías de pequeña escala. Dos veces al año te levantas y mueves, viajas, cambias tu vida e incluso tu dieta -- un gustillo de libertad nómada. Pero siempre los dos mismos lugares. Un lugar es típicamente más agobiante que el otro -- el pueblo, el hogar; mientras que el otro lugar es típicamente más salvaje que el primero, y este puede ser llamado el lugar del Deseo, del Veraneo. En los cuentos de Finn Mac Cumal y su banda de Fenians* , casi siempre nos los encontramos en el rincón más salvaje del espectro, los matorrales, el paisaje de la caza que "retrocede" en el tiempo hasta una dorada edad pre-agrícola, y también "a través" del tiempo -- hacia Tir nan Ong, la Tierra del Verano, reino de Tuatha de Danaan, ambos la Muerte y el Hada.

Nos olvidamos que los Fenians pasaban sólo medio año libres en el bosque. Eran como transhumantes -- debían trabajar (servicio militar) la otra mitad del año para el Rey. En este sentido se parecían a los campesinos irlandeses, que hasta hace poco practicaban la transhumancia pastoral. Los rastros perduran hasta ahora. De hecho, el folclore irlandés, conserva la imagen de esta libertad veraniega; de alguna manera la "Naturaleza" siempre parece entrelazada e incluso confundida con la "Cultura" en la tradición irlandesa (como en las zoomorfas mayúsculas del Libro de Kells), en formas que a menudo han impresionado al observador extranjero como únicamente irlandésas. Los colonos de Elizabeth compararon a los nativos de Irlanda con los indios norteamericanos: -- ambos percibidos como "salvajes" -- y ambos recibieron el mismo trato por parte de los ingleses. La transhumancia otorga la oportunidad de permanecer en contacto con la Naturaleza en su aspecto "merrie" (como lo habría llamado Morton of Merrymoun), incluso si la economía del pueblo es virtualmente definida por la agricultura, peonaje y trabajo forzado. Esto explica el "radical" aspecto de la caza furtiva, desde Robin Hood a los Black Laws, y también la humana romantización universal de la caza. Este romanticismo comienza incluso ya en las sociedades cazadoras/recolectoras, donde la fascinación (y la diversión) de la caza proporciona mucha más comida para la tribu que (comparado con) la trabajosa recolección -- y el romanticismo continua hasta estos días. Pienso en mis dos tíos menores, quienes cultivaron el country romance de la cacería como salidos del libro de notas de Turgeniev. Me parece imposible menospreciar este romanticismo, que se me ha aparecido tan claramente como la última reminiscencia de libertad paleolítica en un mundo que se rinde a la parrilla del arado -- y a la carretera.

En efecto, puede decirse que el romanticismo por sí mismo gira (si es que no resuelve) alrededor de esta tensión en el espectro de la Naturaleza/Cultura. Los transhumantes deben ser un tipo de románticos prácticos, y de "esquizofrénico ambulatorio" que funciona como una personalidad, "ruptura" entre los polos magnéticos, y deambular de un lado a otro de acuerdo al clima.

Invierno / Verano
pueblo / montaña o bosque
trabajar / jugar
agricultura / festival
pastoreo / cacería
calor de hogar (hachas de "bothy" (la copa del verdor)
narrativa del año) aventura

ensueño /deseo
etc.

Cuando la agricultura reproduce en sí misma, mediante un proceso de mayor racionalización y abstracción, y crea la cultura industrial, entonces la ruptura se ensancha más allá de la brecha. Los transhumantes perdieron la estructura básica de su economía por cercar el campo comunal de la aldea perdiendo los "derechos del bosque" o los tradicionales campos de pastoreo. Los nómadas puros, quienes proporcionan (como reconoce Iben Khaldun) una necesaria tensión dialéctica en las sociedades (agrícolas) tradicionales, se vuelven "redundantes" en el régimen Industrial. -- pero no desaparecen. Los Juguetones y los Viajeros aún vagan por Irlanda como en los siglos XVIII y XIV (y tal vez en la prehistoria). Pero los transhumantes están completamente perdidos. El espacio liminal que alguna vez ocuparon, entre el asentamiento y el nomadismo, entre la Cultura y la Natura, ha sido completamente borrado.

El espacio psíquico de la transhumancia, sin embargo, no puede ser erradicado tan fácilmente. Más temprano que tarde desaparecerá del mapa pero re-aparecerá en el Romanticismo -- en el reencontrarse con el paisaje e incluso con lo salvaje, en la "Adoración de la Naturaleza" y en la Filosofía de la Naturaleza, en viajes a los Alpes, en el Movimiento Parques, en picnics, en los campos nudistas, en la cabaña de veraneo, incluso en las vacaciones de verano. Hoy en día, los "reformadores" quieren que los chicos asistan al colegio el año entero. Y critican las vacaciones de verano de dos o tres meses por su ineficiente vestigio de la economía agrícola. Pero desde el (romántico) punto de vista de los niños, el verano es libertad sagrada -- una temporal (pero periódica) zona autónoma. Los niños son trashumantes duros de matar.



Hasta cierto punto -- y desde cierto punto de vista --, ahora habitamos un mundo "post-industrial", y se ha apuntado que precisamente eso es, la reaparición del nomadismo.
Esto tiene su aspecto bueno (como en Deluze y Guattari) y su aspecto malo -- por ejemplo en el turismo. ¿Pero en qué se ha convertido la transhumancia en este contexto? ¿Qué situaciones pueden ser elucidadas buscando sus rastros?

Un rastro bien claro de transhumancia psíquica se expresó por sí mismo en los años 20's – 50's en Norteamérica como el movimiento de campamentos de verano. Una gran cantidad de estos campos estuvieron inspirados por varias progresistas y radicales tendencias -- naturismo, comunismo y anarquismo, Reicheanismo y otras escuelas psicológicas, misticismo oriental, espiritualismo -- una plétora de fuerzas "marginales". La utópica comuna rural, como fue la Granja de Brook, diluida en unas baratas vacaciones para excéntricos. Durante este mismo período incontables miles de "comunidades vacacionales" fueron creadas, con cabinas un poco menos primitivas que las de los campamentos. Mi familia posee una en la orilla de un putrefacto lago que las hace de balneario en Upstate New Cork, donde todas sus calles están nombras por indígenas, bosques, animales salvajes. Esta humilde comunidad representa la "individualista" o emprendedora versión del comunalismo de los campamentos de verano; pero hasta ahora sobreviven en ellos vestigios de un espíritu comunitario temporal. En cuanto a los campamentos, finalmente la mayoría comienza a satisfacer a los niños, esos ciudadanos naturales del verano. Así como el precio de la pura holgazanería hedonista subió y subió, de pronto sólo los niños pudientes pudieron permitirse el campamento -- y luego ni siquiera ellos. Uno a uno los campamentos empezaron a cerrar, un lento declinar en los 70's, 80's y 90's. Desesperadas medidas se intentan aún ("Campamento Marxista Computacional Reconvertido"; encuentros neo-paganos y seminarios holísticos, etc.)-- pero por ahora el campamento de verano casi parece un anacronismo.

Ahora, el campamento de verano puede ser una extremadamente desanimada versión de la utopía de la transhumancia -- mucho menos la utopía de las utopías -- Pero argumentaría que vale la pena defenderlo, o mejor dicho, vale la pena re-organizarlo. Si la vieja economía suspendió su apoyo, tal vez, una nueva economía pueda visionarlo y realizarlo. De hecho, tal tendencia ya ha aparecido. Así como los viejos campamentos de verano han caído en banca rota y aparecido en el mercado, unos pocos han sido adquiridos por grupos que tratan de preservarlos como campamentos (con quizá algunos residentes permanentes), o como privadas o semi-privadas "comunas" de verano. Algunos de estos neo-campamentos servirán simplemente de retiros vacacionales para los grupos que los han adquirido; pero otros necesitarán fondos adicionales, y de esta manera, serán arrastrados a experimentar con jardineo de subsistencia, trabajos manuales, organizar conferencias, eventos culturales, o algunas otras funciones semi-públicas. En este último caso podemos hablar de una neo-transhumancia, ya que el campamento no serviría simplemente como un espacio de "ocio", sino también como un espacio de "trabajo" para los participantes primarios. El "trabajo" de verano parece un "juego" para los trashumantes en comparación con las labores de la aldea. El Pastoreo deja tiempo para algunos arcaicos placeres desconocidos para la agricultura o la industria de tiempo completo; y la caza es deporte puro. (Jugar es el punto de la caza; lo "cazado" es un bonus.) Un tanto de la misma manera el neo-campamento de verano tendrá que "trabajar" para arreglárselas, pero su labor será "auto-gestionada" y "auto-adueñada" en mayor medida que el salario de invierno, y será un trabajo de naturaleza "festiva" --"recreación", ojalá en el sentido original de la palabra -- o incluso "creación". (Artistas y Folcloristas hacen buenos ciudadanos de verano)

Si la economía determinó la caída del viejo movimiento de campamentos de verano, el estado jugó su rol también: --regulaciones, restricciones, precauciones, requerimientos de seguros, códigos, etc., ayudó a aumentar el precio real para mantener un campamento sobre el nivel de viabilidad. Uno podría casi empezar a sospechar que "el estado" de alguna manera sintió al movimiento de campamentos como un vago tipo de amenaza. Por una cosa, los campamentos escapan a la mirada fija del control cotidiano, y están alejados del flujo de mercancías e información. Luego también, los campamentos son sospechosamente comunales, focos de posibles resistencias a la alienación y la atomización del consumismo y la "democracia moderna". Los campamentos poseen una erótica subversionalidad para ellos, como todos los ex -camperos de verano pueden testificar, una salvajisación y una relajación del súper-ego, un aire sin reglas, de Sueño de una noche de verano, el skinny-dipping** , el enamoramiento, la languidez de julio (o febrero). El campamento no puede reconciliarse con el ideal de la producción industrial del ocio ("paquete de vacaciones") y la reproducción y simulación del verano como un parque temático, el proceso vacacional, el sistemático "vaciado" de todas las diferencias, todas auténtico deseo.


Ya que el estado desconfía del campamento, el neo-campismo necesitará (para estar exento de eso) cultivar ciertas formas de invisibilidad o camuflaje social. Un posible disfraz para el neo-campamento, no obstante, sería asumir el preciso disfraz de un pasado de moda medio quebrado campamento de verano. Después de todo, el campamento de verano no es ilegal, y si tu grupo puede encontrar los requisitos de seguridad, ¿por qué no acomodarse a un arquetipo ya existente? Siempre que no estés gestionando un campamento de niños, o un abiertamente proclamado retiro Anarko-nudista, puede ser posible que pasen desapercibidos como tan sólo otra pandilla de inofensivos haciéndose-creyéndose los indios con un mes de vacaciones para derrochar.

Mi defensa del (neo)-campismo de verano está basada en dos simples premisas: -- uno, un mes o dos de relativa libertad es mejor que absolutamente nada; dos, es asequible. Estoy asumiendo que tu grupo no está formado por "nómadas" o libertadores de tiempo completo, sino por gente que necesita trabajar para vivir o que están atascados en la ciudad o el suburbio la mayor parte del año -- transhumantes potenciales. Quieres algo más que unas vacaciones de verano -- quieres una comunidad de veraneo. Chapotear en un humilde lago Adirondack es más placentero para ti que Disneylandia -- siempre que puedas hacerlo con las personas que quieres. Compartir los costos lo hace posible, pero también lo transforma en una aventura de comunicabilidad y crecimiento mutuo. Haciendo que el lugar pague por sí mismo o incluso recortando un poquito del-libro de ingresos podrías transformar tu grupo en uno de verdaderos neo-transhumantes, con dos focos económicos en tu vida. Incluso si consigues un estatus legal (como un centro retiro educacional religioso exento de impuestos, o un Campamento de verano) en tu propiedad puedes permitirte cierto grado de privacidad que --si lo usas discretamente-- puede exceder todas las ataduras legales en términos de sexualidad, nudismo, drogas o excesos paganos. Mientras no espantes los caballos o desafíes los intereses locales, ustedes serán simplemente otra patota de "veraneantes", y es de esperarse que sean un poco extraños.

De todas las versiones de la TAZ imaginadas hasta el momento, esta "periódica" o estacional zona está más abierta a la crítica en tanto paliativo social o como "Club Med Anarkista.: sin embargo, se salva del mero egoísmo por el necesario hecho de que es auto-organización. Tu grupo debe crear la zona -- no puedes comprarla pre-empacada a alguna agencia turística. Por lo cierto, el campamento de verano puede ser "Revolución" social. Supongo que pudo haberse llamado campo-de-entrenamiento para la revuelta, pero esto suena muy serio y pretensioso. Preferiría apuntar simplemente al sentimiento de desesperación de muchos por degustar la autonomía, en el contexto de un válido romanticismo de la Naturaleza. No cualquiera puede ser un neo-nómada -- ¿pero por qué no al menos un neo-transhumante? ¿Qué pasa si la revuelta no viene? ¿Nunca recuperaremos la tierra del verano, aunque sea por un mes? ¿Nunca desaparecer de la cuadrícula aunque sea por un momento? El campamento de verano no es una guerra, ni siquiera estrategia -- pero es una táctica. Y placer inmediato, después de todo, sigue siendo su propia excusa.


Notas

*N. del T. Los fenians, «la gente de Finn », eran una banda de guerreros probados que sólo admitían en sus filas a los valientes, los doctos y los diestros.

**N. del T. Skinny-dipping es el acto de ir a una piscina (o campamento) y tener un affaire con la chica más guapa de la comarca.

Payasada

Author: Ilá Al-wálad /


Escribo ahora que me sobra el tiempo. Estoy solo en casa, las niñas llegarán en culauiqer moemnto. Y cualquier momento es siempre mágico para empezar lo que sea. Lo que sea será dicho en función de lo irreparable. El daño de los ecos producidos por las vibraciones podridas -nos ha olvidado el mundo- porque no. Es necesario que le diga que me dejo llevar por una fuerza sin forma. No busco nada, no espero nada, y aún así tengo en mí todos lo sueños del mundo, una confección chocante. No le hablaré de nada realmente real, divago de ocioso, quizás de aburrido, la extraño de cara al futuro salvaje que tejimos, aunque me pareció verla en una marcha por los presos, quién sabe, si es que todavía luce como la que solía, como la que conservo en mí memoria.

Hoy sudé como chancho, como casi todos los días, anoté un gol el sábado. Bebí mucho en una boda absurda. Ya empieza a hacer frío y nos separan solo 6 horas. Es día en mis sueños y noche en la comarca. No sé porque mis almendras florecen sin caparazón. La forma es un tema a superar, el arte como chapuzón cósmico y bomba-peo-de humo-alemán arrojado a la inspectoría de un liceo porteño. Soy cosa de locos, me encontré vivenciando ciclos de palabras que no se unían por ninguna letra, y sin embargo música, y sin embargo sentido. Descubrí para mi asombro una tarde que sentido y destino son la misma cosa, y nada que pueda provocar la experiencia mística de despertarlo por las mañanas al medio día.

Degustaría justificar los textos, sin embargo no hay nausea. La escritura rebelde se ensancha sin mano tras el impulso, las leyes de la física colapsan ante la ignorancia de mis ojos rojos, y mi pecho rojo, y mi cara roja de uñas negras. La lata sería que no supiese usted de mí por las voces que me encierran, y yo distante me oculto de las sombras que vienen a corregirme. Cené por última vez una noche de primavera. Usted era una planta bien regada por las faldas del río. Yo era un viento que sacudía las semillas de sus matorrales para engordar la flora de su desfachatada elocuencia. Me he descasado de tantos antojos forzados que ya nada aspiro, sin ahogarme, respiro polvo y señales de aventuras por venir, inmediato relucir de los astros guías. Blasfemaré hasta el cansancio la sombra que me oculta el sol. Libre y salvaje, de tanto repetir el mito se crea. Salvaje y libre, Libre y Salvaje, no descanse mi credo en la voluntad de la época.

Ahora que he revuelto a lo mismo de lo mismo, a pasearme apeado de mis propios temores, veo relucir espejos que camuflan imágenes de seres extraños, de gentes que danzan orgías en edificios okupados, cazando animalejos y cultivando víveres en inodoros. Estaremos fácilmente colapsados por los simbolosos, pero las señales de ruta encumbran nuestro canto, sordo pajarístico para la vieja industrialidad. Vi al artista llenarse de arena en una cama, y listo, vi montadas imágenes de una orgánica urbe con un dios al centro y casi lloré de asco. Vi renacer también la vida de la mano de un gusano, y mentí creer que podría volver a mentir. Es de nuevo la paradojal sensacional remota y la enroscada retórica del vacío, el porque sí de las cosas y el estado de sus expresiones tan pero tan lindísimas, tan pero tan enmarañas de perfección, y tan huecas. Me cansa la vista perseguir estructuras para derribarlas con el martillo de mi peculiaridad crítica. Estoy cazado y abstemio, fumo menos que ayer y no obstante alucino, porque lo real pasa por mis tentáculos perceptúales no opción dejando a las fauces del desasosiego. Sí, pervivo a costa de insultos virtuales y muecas y barbaridades rizomáticas.
Y me limpio el culo sin confort.

Y Si a alguien se le ocurre hacer el reparo que lo que escribiré no es sino una burla, una mofa, una canallada, y que lo que pretendo es burlarme de las reglas y los cánones del arte copiando a otros por medio de irresponsables chungas, zumbas y muecas, constataría que sí, que es cierto, que justamente esos son mis propósitos –y por dios, no vacilo en confesarlo- yo deseo tanto safarme de vuestra escritura, señores, como de vosotros mismos. Pues no puedo soportaros junto con vuestro arte, vuestras convicciones, vuestra actitud artística y todo vuestro medio artístico. Plop.

El jardinero de Sabión

Author: Ilá Al-wálad /



La pesadilla terminó. Todo está por comenzar. Finalmente lo han despedido. Lo corrieron del empleo como a un… ¿Debería estar contento? ¿Pretender tristeza acaso?

Lo encontramos tranquilo, aunque no pueda negar la sensación de nerviosismo que le ocupó en el instante en que le presentaron el sobre azul. Uno no es nada, no significa nada para la clase dominante, uno es reemplazable, desechable y qué. No nos vamos a hacer los inocentes, pues nuestro odio es mutuo y lo llevamos pintado en nuestras frentes, la profundidad de nuestras miradas revela que si tuviéramos la oportunidad, desfalcaríamos sus cuerpos y sus almas para encender la hoguera inacabable de nuestra venganza eterna. Sí, todavía seguimos en nuestra lucha de clases. Y me declaro vencedor, aunque me hayan botado.

Era cuestión de tiempo. A su favor diremos que el despido no fue por razones laborales aunque no podríamos explicar qué clase de razones acabaron con su trabajo. Desde donde se le mire sólo "encuentramos" absurdos presupuestos y un mapa de su destino como trabajador manchado por las manos de un jardinero que ha comido demasiado maqui, o tal vez granadas, teñido el presente jactándose de su sinvergüenzsura.

Es importante detallar que la historia del jardinero de Sabión es una historia real, que le pudo ocurrir a cualquier sujeto, en este o en otro país bajo las mismas y extrañas circunstancias. No hay ningún misterio, solo que no frecuentamos "lomínimo" de la vivencia por pereza de nuestra expresión, y, nos parece cuestión de vida o muerte contar las peripecias del antihéroe, de este saboteador, para que quede grabada para siempre en los anales del universo.

Sabemos de su puño y letra muchos de los por menores que lo llevaron a vivir la aventura de jardinear. El 27 de marzo escribió: "Llevo dos días esperando respuesta para un trabajo de jardinero.". El 5 de abril escribió: "Llevo tres días trabajando de jardinero, sigo los pasos de Epicuro, como ve." El 6 de abril ha escrito:"…estoy trabajando de jardinero desde el lunes en una mansión de cuatro pisos, ¿qué te parece? Con piscina y todo. Estoy contento porque me pagan bien y no me andan joteando para nada, trabajo a mí ritmo… lento, lento, lento… haciendo la hora… me transformo de a poquitito en un experto en sacar la vuelta… Además la gracia es que todo lo hago al aire libre y no tengo que saber ni de oficinas ni computadores ni nada por el estilo. Es raro trabajar así después de tanto tiempo, pero la verdad es que dentro de todas las opciones que tenía fue la mejor y la más rápida, pues necesito empezar a juntar dinero para el regreso." El 9 de abril escribío: "En el trabajo me ha ido bien, estoy trabajando de lunes a viernes y tengo sábado y domingo para descansar, aunque hoy domingo trabajé y me gané un lunes libre porque la vieja me necesitaba hoy." El 14 de mayo le contaba a un amigo que: " Mi experiencia en el trabajo está también especulando conmigo. Me he mandado tantas cagaditas que la mujer me ha echado unas buenas puteadas y me ha hecho trabajar más de las horas acordadas debido a mi lentitud, según ella. Pero no es verdad. Es que ellos no ven más allá de sus encremadas narizotas, imagínese que si a usted le hacen lavar cuatro autos en vez de dos, es lógico que se atrase en una hora. ¿No le parece? Pero eso no es todo, lo que más me aflige, es el hecho de que a pesar de que mi trabajo es una mierda de trabajo desde el punto de vista de las responsabilidades que se echan a la parrilla, el trabajo lo persigue a uno hasta la casa, no hay caso, por muy poca cosa que uno haga, el trabajo lo acosa, se mete en sus sueños, en la hora del te y en las vísperas de una cerveza… que inmundicia de vida llevamos al trabajar. Y después las repercusiones familiares, el llanto de la niña y la mujer de uno, que no es de uno, y la casa y el orden y el aseo, la maldita limpieza y la comida y las cuentas y las deudas. ¿Esta es la vida que nos espera? ¿Vamos a permitirle a la realidad que nos consuma? Ahora me encuentro esperando el desdichado segundo en que la mujer, mi empleadora, se fije con detenimiento en el capó de su Mercedes gris y se encuentre con el tatuaje que le hice a causa del mal uso de una virutilla plástica y mi nefasto intento de desprender una durísima caquita de pájaro. ¿No es maravilloso acaso que mientras nuestra conciencia se encuentra poseída por la fuerzas de la cotidianidad, nuestra inconciencia se esté rebelando contra las injusticias del mundo y actué a través de uno para equilibrar los fenómenos, las causas y la razones? A mí me llama mucho la atención esta capacidad que estoy desarrollando de amargarle la vida a estos malditos magnates. No recuerdo si es que le conté pero trabajo para una familia de millonarios muy conocida en Israel. Se dedican al rubro de la construcción, de hecho, pararon, levantaron, erigieron este país con mano de obra árabe, claro que por los días de la Intifada se fueron al carajo y uno de los hermanos se quemó a lo bonzo en una piscina vacía –así reza el mito- para escapar de la cárcel y quizá librar al resto de sus familiares de la hecatombe total. Sin embargo permanecen ricos hasta el cansancio. Y sin embargo yo, un peludo cualquiera, me las arreglé o algo me las arregló, para infiltrarme en este espacio y llevar a cabo la cotidiana revolución, que es muy simple y que está dirigida, como le decía, por mi inconciente, por nuestro inconciente colectivo mejor dicho. Los hago rabiar, olvido objetos en lugares estratégicos, como un bidón de 30 litros de gasolina en medio de la escalera de mármol que conduce a la entrada, arruiné el portón eléctrico el primer día, mandé a llamar al mecánico de la máquina de cortar pasto porque aseguré que estaba mala y el tipo la hizo funcionar en un dos por tres. Pequeños atentados que me resultan bastante incómodos, porque se apodera de mí un temor al patrón, pero que no puedo evitar porque me superan, por que son antiguas maldiciones que nos poseen y que se están empezando a cumplir.". El 26 de junio escribió: "sigo trabajando en el mismo lugar, todavía no logro que me despidan y ya comienzo a desesperarme. Me pregunto como lo hará esa gente que trabaja y trabaja toda la vida. Eso que llaman vivir no. No me imagino que pueda adaptarme, estoy seguro que no podré adaptarme. Que viva el fracaso laboral. Hace unos días la jefe me hizo saber que yo era más flojo de lo que ella había creído al principio. Yo le dije que por lo menos algo estoy haciendo mejor.". El 23 de agosto escribió: " Te cuento que estamos bien y que sigo trabajado de jardinero. Hoy la patrona me trato de loco, flojo, anormal, y un montón de blasfemias más que por suerte no entendí, pues me las gritó en hebreo. La señora es un poco neurótica y a mí como que me divierte sacarla de sus casillas. Además me importa un comino que me despida, pues trabajo hay y si no siempre se puede hacer algo ilegal para sobrevivir." El 26 de agosto escribió: "Hace unos días tuve un altercado con la patrona, la muy buenita burguesa no se cansaba de gritar neuróticamente: -usted es un anormal, usted está loco, como se le ocurre, usted es un anormal, usted está loco. Sin comentarios. Lo grotesco es que he logrado realizar el mandato del poliedreicismo: Maté al patrón. Se han mudado por un año debido a las reparaciones que le empezarán a hacer a la casa, así que me quedo yo solo cuidando el jardín y sapeando a los trabajadores que vendrán. Es bello, sabe, no dejar ni un minuto de fastidiar al enemigo. Esto me hace feliz.". El 31 de agosto leemos: "Me gustaría contarle que maté al patrón. Pero despacio. Llevo trabajando seis meses de jardinero para unos millonarios. Mi trabajo consiste principalmente en lavar los dos mercedes, hacer aseo en las terrazas exteriores, limpiar vidrios, regar el jardín, soplar con una máquina el patio, limpiar la piscina, etc. Yo preferiría decir que estoy encargado de la mantención, el aseo y el cuidado del jardín, lo que no me hace un jardinero, pero bien. El primer día de trabajo estropeé el portón eléctrico, luego la máquina sopladora, rayé el mercedes con una virutilla plástica, olvide bidones de bencina en la puerta de entrada, no limpié la caca de los pájaros que descansaba sobre el mármol, y un tremendo etc., que ha socavado la paciencia, el ánimo y el genio de los patrones. Lo más tremendo sin duda, fue perder las llaves del Mercedes, que como usted podrá imaginar, no son unas cualquiera, son un dispositivo digital que en realidad cuesta como 300 lucas chilenas y que hay que encargarlo a la fábrica en Alemania. Hace unos días la patrona me gritaba enfurecida: -usted está loco, usted es un anormal, usted está loco, cómo se le ocurre. Y efectivamente, mi carácter en vez de humillarse, me inflama de pasión y orgullo por los hechos y los actos, la mayoría de las veces inconcientes, que he llevado a cabo en pos de la revolución de mi vida cotidiana y el asesinato del patrón. En fin, todo esto y mucho más, y el destino quiso que fuera yo el beneficiado, será la magia o los hechizos y seguro la voluntad de Ala, la que me ha regalado la dicha que empieza a gestarse. Hace ya tres días que se han ido de la casa, las razones importan poco –son demasiado burguesas y demasiado asquerosas para nombrarlas- no obstante, no volverán hasta un año, o más, igual yo renunciaré a finales de febrero. Maté al patrón, pues trabajo solo, nadie me manda, tengo autonomía, cumplí el mandato del poliedricismo y es por eso que le escribo exactamente ahora, para contarle esta verdadera beldad. El poliedricismo existe…!". El 25 de septiembre escribió: " Esperaba que las consecuencias del naufragio laboral no fueran para tanto. Sin embargo, un nerviosismo, una pena y una alegría carnavalesca, todo esto en un temporal de tres, 5 horas. No pensé que sería tan fácil correrlo a uno del trabajo. Reconozco que me sorprendió el asunto aunque se veía venir, me llamó y comenzó a tratar de quejarse, de culparme por algo, de encontrar una excusa allende a lo que yo no hube hecho. En todo caso no se lo permití, me reí, como siempre y le expliqué mis jocosas razonas. En todo caso era todo un show, pues el sobre azul lo traía listito en su cartera, he inventó este ritual ridículo en su idiotez para no sé qué. Lamento solamente no haber robado una linternita a la cual le había echado el ojo hace unos días, esto me ha dejado un sabor amargo en el estomago, pues estuve jugando con ella y la miré, la desarmé, la armé y la puse nuevamente en su lugar, inclusive me la llegué a guardar por un instante. Weon yo, respeté lo irrespetable a última hora, su propiedad, sabiendo que pronto la tirarán a la basura o algún otro se la robará, ya no importa, esos pasillos no verán deambular con la escoba o el limpia vidrios, no más regar, ni podar ni nada. Se acabo. Por suerte me las arregle para ahorrar durante este tiempo, pretendo empezar algo, reproducir el capital que junte aquí, allá en chile, algún tipo de microtráfico o algo por el estilo. Espero que eso funcione porque la verdad no deseo volver a ser empleado de nadie, pues es un mierda tener que abstraerse ante las circunstancias y ser una esclava, amando a tu ama, sintiendo temor y decepciones, y además la ausencia de complementos cuando se ha hecho algo bien, ¿hice algo bien, no lo sé? Claro que lo sé. Casi todo lo arruiné pero no me despidieron por eso, no me despidieron por sabotear sus vidas, por infiltrarme en su asquerosa cotidianidad para estorbar sus visiones, para estar ahí cuando no me necesitaran. El trabajo en el jardín se acabó, los moradores se han ido a otro lugar. Me la pase un mes cuidando la casa abandonada, y qué, nada. Leí, bebí café y hasta dormí. Eso es todo. Todo terminó por suerte. Le agradecí como un caballero, me pelé un martillo y me largué con mi finiquito, a celebrar mi libertad.".

¡Viva Chile Mierda!

Author: Ilá Al-wálad /

No me canso de mirar la patria arder. La patria y todas sus instituciones de la represión. Es bello ver como la rebeldía va floreciendo y la acción directamente violenta va levantando ilusiones. Está bien, está muy bien. Aunque sean ilusiones, ¿qué somos nosotros, pequeños hombrecitas, sin ilusiones? ¿A qué podemos aspirar en ausencia de nuestros sueños, vuestras pesadillas? Me hubiese gustado ver más bancos ardiendo, más ventanales rotos, más autos quemados, así como en la Francia árabe.

Leyendo por la prensa burguesa las declaraciones de los personeros del orden público y las leyes contra la gente y los protectores del capital, me encuentro con que este septiembre negreo, roji-negro, el anarkismo, las células anarkistas que se mueven por la clandestinidad contra dios, la patria, el estado, el capital y contra las instituciones que fomentan la represión. Nuestra lucha por la libertad y etc. Han sido nombradas, ya sea como autónomos o anarkistas. Este gesto lingüístico es interesantísimo, porque la criminalización de nuestros crímenes nos tenía acostumbrados a ser tratados como delincuentes, como lumpen organizado, etc. Y este hecho representa sin duda, una preocupación por parte del gobierno para contra los amantes de la revuelta antisístemica, antiglobalización, los cabros de la capucha. Por otro lado la aparición de grupos, milicias o fuerzas decididas a dar una lucha violenta contra al capital en Chile, es un fenómeno que me deleita hasta el perwetano. Si bien, nos declaramos pacifistas, todas las formas de lucha las consideramos válidas.

Otro punto es el desenmascaramiento nacional del partido comunista como órgano policiaco al servicio de sus propios intereses, la fea que anda chupando pico en las fiestas de la derecha, mendigando una sillita en el parlamento, que patético.

Y ahora a cuidarse de los sapos y los infiltrados y a armarse en el arte de desaparecer.
Que arda la patria.
Y que disfruten las imágenes saqueadas de por ahí.